Aprendamos los beneficios de salir a correr

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Quien más y quien menos le ha dado por correr alguna vez en la vida y lo ha dejado al poco tiempo. Bien porque no ha visto mejoría alguna tras unos días de ejercicio o bien porque la pereza ha llegado estrepitosamente a su vida. Hoy os vamos a contar un poco cuáles son los beneficios que el salir a correr van a repercutir en nuestro día a día, e intentaremos que esta actividad tan saludable se convierta en una rutina agradable poco a poco.

Muchas son las personas que me preguntan cada día si el correr “hace algo” o qué es lo que trabajamos con este ejercicio tan extendido y, a la vez, odiado por tanta gente. Quien pregunta es porque nunca o pocas veces ha considerado la idea de salir a correr como una práctica habitual de ejercicio físico o bien porque quiere conocer los beneficios del mismo antes de ponerse a ello.

Corriendo por el parque

Para comenzar a correr no es imprescindible hacer muchos kilómetros en cada carrera, sino ir progresando y aumentando la distancia cada cierto tiempo. Sobre todo cuando tú te veas apto para ir aumentando el kilometraje. Lo más normal y recomendable es salir tres veces en semana, una media hora cada vez que lo hacemos, esto provoca variaciones positivas en nuestro organismo. Pero no creáis que vamos a notarlos al instante, ya que tardaremos unos día o incluso un par o tres de semanas en darnos cuenta del progreso a varios niveles. Veamos estos beneficios:

Longevidad y corazón sano

Un corredor sano y habitual tiene el corazón mucho más fuerte que el de una persona normal, sedentaria o que practica poco deporte a la semana. Y esto es porque las paredes del miocardio ganan en grosor y los ventrículos agrandan de manera que en cada latido la cantidad de sangre bombeada sea mayor que antes. Esto conlleva a una bajada considerable del ritmo cardíaco en reposo. Nuestro corazón es un músculo que está funcionando toda la vida y que debe hacerlo si o si, no puede estar relajado, no hay descansos para él.

Para una persona con vida sedentaria el corazón debe bombear con mayor esfuerzo en cada latido, mientras que el de una persona deportista y corredora cada minutos trabaja a menor esfuerzo para bombear la misma cantidad de sangre que el otro. Y no digo si nos ponemos a pensar en esos esfuerzos si hablamos de días, meses o años. La diferencia es abismal, de ahí que correr regularmente reduzca hasta en un 20 % el riesgo de padecer un ataque al corazón. Además prolonga nuestra vida y mantendremos la maquinaria más engrasada.

Corriendo descalzo

Mente liberada

Hay muchas gente que, cuando tiene algún problema personal o laboral, decide salir a correr a la calle para olvidarse del tema y pensar en otras cosas o en su propio cuerpo. Pues funciona. Este esfuerzo provoca que nuestro cuerpo libere endorfinas, que son las homonas de la felicidad y del bienestar y el ánimo, y por ello sentimos esas sensaciones de liberación tan buenas. Estaremos más a gusto con nosotros mismos y nos sentiremos mejor tras una sesión de carrera por la calle. La música también ayuda mucho a provocar y aflorar estos sentimientos.

Reducir grasa, fortalecer huesos y tonificar músculos

El principal motivo por el que la gente comienza una rutina de ejercicios cardiovasculares como correr, ya sea en cinta o por la calle, elíptica, remo o bicicleta, es porque quieren perder peso eliminando primero la grasa que les sobra por todos lados, o por algunos de ellos. Quieren verse más tonificados y guapos.

Salir dos o tres veces por semana con una media de 30 minutos cada vez, bastará para que el nivel de grasa corporal se reduzca considerablemente, generándose más hormonas de crecimiento. Por su lado, los músculos consiguen el tono que queremos y el volumen justo. Y los huesos obtienen una mayor capacidad para repararse, así como las articulaciones ganan en flexibilidad y lubricante, evitando así diversas luxaciones y elongaciones de tendones.

Correr por la costa

Fortaleza física

Debido al hábito del ejercicio físico nuestro sistema inmunitario se hará mucho más fuerte frente a infecciones y virus externos. Además de los huesos, las articulaciones y los músculos respiratorios, también tomarán ventaja órganos como los riñones, el corazón, etc. Y a nivel psicológico seremos más fuertes y estables, más seguros de nosotros mismos, ya que nos veremos mejor físicamente. Así que ya sabes, corre como si te fuera la vida en ello, siempre sin llegar a lo de Forrest Gump.

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