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Los dichosos calambres tienen solución

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Este dolor llamado comúnmente calambre, es conocido en el mundo de la ciencia como espasmo neuromuscular que puede darse en los pies, manos, isquiotibiales o gemelos. Se manifiestan de forma súbita, de repente, y normalmente duran unos segundos, y a veces varios minutos. Generalmente se debe a una insuficiente oxigenación de los músculos o por la pérdida de líquidos y sales minerales, como consecuencia de un esfuerzo prolongado, movimientos bruscos o cambios bruscos de temperatura. Aunque también es frecuente que se den en la zona del estómago.

Además de por estos anteriores motivos, los calambres pueden aparecer por diversos factores que se dan en la vida cotidiana:

ORÍGENES DE LOS CALAMBRES O ESPASMOS MUSCULARES INVOLUNTARIOS
Abundante sudoración durante el ejercicio físico
Estar en un misma posición mucho tiempo
Mala técnica en carrera
Calentamiento insuficiente
Malos estiramientos post-entrenamiento
Movimientos excesivos
Deshidratación
Consumo frecuente de tabaco y alcohol
Esfuerzos muy prolongados
Trastornos menstruales
Condiciones de mucho frío o calor
Estrés
Gripe, anemia, obesidad, hipotiroidismo o artritis
Vida sedentaria

Pero, independientemente de los orígenes que pueden ocasionar estos espasmos musculares, hay personas que son propensas, por norma general, a padecer estos dolores tan agudos. Los perfiles más repetidos durante gran parte de los años y la actualidad son: los atletas que realizan un entrenamiento a una elevada intensidad o de gran duración. Esto es debido a la fatiga muscular. Y por otro lado las personas adultas mayores de cuarenta años que salen a correr de forma muy intermitente. A estas edades es más probable que se sufra de atrofia muscular al no mantener el cuerpo en movimiento continuado.

Estiramiento correcto

Podemos prevenir los calambres

Al igual que hay una serie de factores que generan, por lo general, los calambres, también tenemos unos cuantos que nos ayudan a prevenir la aparición de los mismos durante la práctica de ejercicio físico. Estos son los siguientes:

  • Siguiendo una alimentación rica en vitaminas y minerales, tomando fruta fresca, verdura, legumbres, lácteos, cereales o frutos secos, reduciremos los riesgos.
  • Tomando cítricos con un alto porcentaje de potasio, como la naranjo o el limón.
  • Llevando una dieta equilibrada procurando reducir la ingesta de alimentos que perjudiquen la circulación sanguínea, como las grasas de origen animal.
  • Fíjate bien en la técnica de carrera que utilizas y corrige algún aspecto si lo haces mal. También puede estar ocasionado el dolor por el tipo de zapatillas que usamos a menudo y en el deporte.
  • La intensidad debe ir aumentando y disminuyendo progresivamente, sin brusquedades. De este modo el cuerpo se adapta al movimiento y a la intensidad que tú controlas en cada momento.
  • Tras el entrenamiento deberemos hidratarnos como es debido, agua o bebidas isotónicas para recuperar la falta de electrolitos.

Chica estirando por un calambre

Acabemos con ese dolor

Si por desgracia tenemos la oportunidad de sufrir un calambre, deberemos seguir una serie de consejos muy útiles para eliminarlo en el menor tiempo posible y que no nos tenga doloridos más de lo soportable:

  • Acaba con la actividad que estabas haciendo, camina unos minutos y estira la musculatura que ha sido afectada con el calambre.
  • Debemos aplicar un masaje en la zona dolorida, siempre que sea de forma ascendente hacia el corazón. El objetivo es claro, estirar el músculo y que fluya la sangre como el debido por la zona. Tras esto, toma una ducha caliente.
  • Si tienes la oportunidad de tener aceites de romero o eucalipto, úsalos durante el masaje de antes, para así relajar y aumentar la temperatura de la musculatura afectada.
  • Procederemos a envolver la extremidad o zona dañada con una venda elástica o un plástico de cocina.
  • Tomemos té de laurel, jengibre o miel en agua caliente para aumentar la cantidad de calcio en el organismo. Nos ayudará.
  • Tomar alimentos ricos, además de calcio, magnesio, potasio, hierro y que contengan vitaminas B, C, D y E.

Debemos saber diferenciar entre contractura, agujetas y calambres. En el caso de que el dolor nos persiga 48 horas o más, deberemos acudir a un médico para que encuentre el origen del problema. Recordemos que las agujetas eran un dolor tardío, del post-entrenamiento, y las contracturas son abultamientos de las zonas musculares dañadas por un exceso de intensidad que se da durante o tras el ejercicio.

Última actualización: 14 de marzo, 2014

JuanMi Guirado

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Performance Manager en Difoosion. Experto en marketing online y perfeccionamiento de medios. Siete años de experiencia en el sector como redactor, formador y mánager de equipos. Mi perfil en LinkedIn

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