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Analizamos las causas y consecuencias de las famosas pájaras deportivas

Mujer a la que le ha entrado la pájara

Existe una situación que se considera la pesadilla de todo deportista, se trata de la temida pájara. Muchas veces aparece sin que muestre ningún síntoma, y puede por sí misma arruinarnos la actividad que vamos a llevar a cabo. Las más conocidas se dan en ciclismo, ya que estamos acostumbrados a ver la etapa del día en la que el corredor se queda sin energía y el rendimiento baja de pronto sin motivo aparente.

La pájara se caracteriza por un agotamiento extremo de nuestro cuerpo. La aparición de ésta se manifiesta de diversas maneras, suele aparecer en forma de calambres, tirones, fatiga muscular… Cuando aparece la pájara nuestra mente está en perfecto estado y seguramente las ganas y la motivación no nos falten a la hora de hacer deporte, pero el problema está en el cuerpo que no responde. Por ello vamos a ver los motivos y cómo evitarla.

Causas y consecuencias

Básicamente la pájara se debe a que las pilas de nuestro organismo están bajas de potencia. Hablando claro, se debe a una falta brutal de energía que obliga a nuestro cuerpo a racionar la que tiene y por eso los músculos dejan de funcionar de manera adecuada y, por lo tanto, ya no seremos capaces de hacer frente al entrenamiento que estamos llevando a cabo.

Ciclista sufriendo una pájara

Cuando tiene lugar una pájara el flujo de sangre se ralentiza, por lo que los músculos y las diferentes partes del cuerpo reciben mucha menos energía y oxígeno. Como comentábamos antes es una respuesta del organismo a una falta de energía debida a una mala alimentación o a un cansancio excesivo. A la circulación más lenta hay que sumar que los músculos generarán más ácido láctico por la falta de energía, lo que complicará aún más las cosas a la hora de tener fuerza y seguir con la actividad.

Normalmente, la gente que sufre este fenómeno siente de repente un malestar general, que se traduce en numerosos signos y que nos obligan a detener nuestra actividad en seco, ya que no podemos seguir adelante con el ejercicio. Esto es debido a que las reservas de glucógeno de nuestro organismo han sido agotadas por completo y por lo tanto sin energía rápida no podemos seguir adelante. Por ello se desencadenan un sinfín de procesos.

Normalmente cuando se produce una pájara nuestra visión se nubla o nos hace ver alucinaciones debido a que el aporte de glucosa, el alimento del cerebro, es bajo, por lo que al carecer de él, sus funciones dejan de ser correctas. Lo mismo sucede con la motivación para seguir realizando el ejercicio. El cerebro deja de mandar los impulsos a las diferentes partes de nuestro cuerpo para que sigamos adelante.

Como hemos mencionado anteriormente, el corazón y con él la circulación también se ven afectados, ya que normalmente con la práctica deportiva se acelera su ritmo, pero si a esto le sumamos la acumulación de ácido láctico en los músculos que hace que se ralentice la circulación, y la falta de hidratación en la sangre que consigue un riego deficiente. El corazón se verá sometido a un esfuerzo máximo, por lo que el agotamiento será mayor y más temprano.

Deportista descansando sentada en una roca

Lo mismo sucede con la utilización de las reservas de glucógeno por parte de los músculos. No es que en el cuerpo no haya glucógeno suficiente para poder con la actividad, sino que está mal repartido, es decir, en músculos como los que forman los brazos, que apenas intervienen en una carrera o en bici, las reservas permanecen casi intactas, mientras que en las piernas se agota y tiramos de las reservas del hígado hasta agotar todo. Pero paradójicamente el glucógeno que existe en otros músculos no puede ser utilizado por las piernas, con lo que éstas no darán más de sí.

Consejos para evitarla

Es importante que sepamos atajar la temida pájara, y para ello es necesario que ante todo sepamos escuchar a nuestro cuerpo, y es que normalmente se sabe cuándo la pájara está por llegar, y es que si conocemos bien a nuestro cuerpo sabremos que no estamos al cien por cien y que por ello la intensidad del entrenamiento debe ser menor de lo habitual para así resistir bien y no llegar a estos extremos.

Seguir una alimentación adecuada es fundamental si lo que queremos es evitar esto. Los hidratos de carbono son fundamentales para poder hacer frente al ejercicio y a los requerimientos del mismo. Por eso es necesario que en la dieta de un deportista estén presentes, y sobre todo si solemos hacer deporte. A esto hay que sumar que sean de origen integral, ya que nos darán energía por más tiempo, haciendo que la aprovechemos mejor. Junto a esto el descanso es esencial para evitar este malestar.

Otro consejo importante sería tomar algún tipo de alimentos energéticos si hacemos ejercicio, por ejemplo, por la mañana, para poder evitar así que nos de la pájara y podamos estar seguros de que no nos dé durante el ejercicio. ¡Cuéntanos tus experiencias!

Última actualización: 13 de marzo, 2014

José Enrique Vacas

Foto José Enrique Vacas

Cordobés, licenciado en Ciencias Ambientales y estudiante continuo del medio. Aficionado al deporte desde que me conozco, interesado en innumerables temas y abierto siempre a nuevas experiencias. Siempre hay algún sitio por donde viajar y aprender.

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