Todo lo que necesitas saber sobre las trampas en el gimnasio

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Al oír hablar de la palabra “trampas” a la hora de entrenar y forjar nueva masa, la sensación que recibimos al escucharla es de desconcierto total. Lo cierto es, que las trampas en el gimnasio siempre han levantado mucho revuelo. Desde SportAdictos, intentaremos resolver esas dudas explicando qué hay de cierto sobre el asunto de las trampas, y el grado en el que pueden llegar a afectar positiva o negativamente al dar uso de ellas.

Monitor enseñando la ejecucción perfecta en el movimiento

Cualquiera de nosotros que haya hecho trampas alguna vez en su vida cotidiana, sabrá de sobra que la cosa suele acabar mal por lo general. Puede conducir a engaño la idea de que queremos buscar aspectos positivos de las trampas. Lo que queremos difundir, es que el truco consiste en saber cuándo y cómo usarlas a tu favor.

El error de novato más usual es el de querer ir más deprisa de lo que realmente se puede. Apuntarse de nuevas a un gimnasio, y querer avanzar a toda pastilla, provoca irregularidades en la ejecución de los movimientos. Puede resultar peligroso a la hora de sufrir dolores en determinadas partes del cuerpo e incluso llegar al extremo de lesionarse.

Toda persona bien experimentada en el entrenamiento sabe hasta dónde llegan sus límites y ejercitar repeticiones al “fallo de ejecución” perfectamente sin llegar a sufrir ningún riesgo. Pero cuando somos nuevos, y estamos empezando en el gimnasio, el usual error de novato que solemos cometer es el de levantar más peso del que realmente podemos.

Profesional realizando un ejercicio de bíceps

Tenemos que empezar siendo honestos con nosotros mismos y conocer nuestros límites lo antes posible. Levantar un peso mayor de nuestra capacidad no nos va a resultar nada beneficioso. Es más, haciéndolo no estamos engañando a nadie. Solo nos estamos engañando a nosotros mismos. Muchas veces nos podemos ver influidos por estar constantemente comparándonos con los demás. Las prisas nunca son un buen aliado.

El entrenamiento con “trampas bien hechas” se puede resumir en añadir algo de impulso corporal para ayudar a realizar alguna repetición más. Un ejemplo claro y conciso de ellos es el curl con barra de pie. Al final de una serie, entre la sexta y octava repetición se producirá el fallo muscular, aunque el bíceps pueda permitir alguna más. Por tanto, para sobrepasar ese punto muerto y continuar trabajando, puedes generar un poco de impulso con un ligero golpe de rodillas haciendo rebotar la barra en los muslos al inicio de la repetición.

A modo de conclusión, nunca tenemos que descuidar la diferencia entre una repetición con trampa y una técnica mal ejecutada.

Archivado en Consejos, Ejercicios, Entrenamientos, Gimnasios, Llegar al fallo, Repeticiones, Trampas
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