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Antes de una actividad exigente, prueba de esfuerzo

Prueba de esfuerzo con chica y dos especialistas

Cualquier actividad deportiva necesita de una preparación previa para realizarla. Dicho lo cual esta preparación deberá adecuarse al tipo de actividad que vayamos a realizar posteriormente, de este modo no habrá tanto riesgo de lesiones. Sin embargo existen otras actividades o deportes que llamamos de mayor riesgo cardíaco, que son aquellos hacia los que hay que ir preparados y con las espaldas bien cubiertas.

Para comenzar estas actividades se recomiendan las pruebas de esfuerzo. Éstas son distintas pruebas que se nos hacen en un centro médico, generalmente privado, y determinan nuestro grado físico y nuestro aguante a nivel general y algo más específico. Con ello toda persona que se precie podrá saber si su cuerpo es apto para realizar una actividad dada o no.

Alguna que otra vez hemos visto en las noticias casos de futbolistas que, previo a la firma del fichaje, deben pasar este tipo de reconocimiento, y finalmente no lo han completado debido a su baja forma. Aunque en la mayoría de los casos se pasan satisfactoriamente. Dichas pruebas irán en función de la actividad deportiva que vaya a realizar la persona o profesional que se preste a ellas. De este modo un jugador de fútbol pasará unas y uno de baloncesto otras similares pero con variaciones en cuanto a la interpretación de los resultados.

¿En qué consisten?

Nos subiremos a una cinta como la de los gimnasios, aunque previamente se nos colocarán varios diodos por ciertas zonas de nuestro cuerpo para medir diversos cambios en el organismo. En otras ocasiones la prueba se da sobre una bicicleta estática. La intensidad y velocidad del ejercicio irá aumentando a cada minuto y la prueba acabará cuando nosotros no podamos más. Al mismo tiempo, una máquina (parecida a un sismómetro) irá anotando las fluctuaciones de nuestro ritmo cardíaco y pulmonar.

Veredicto del especialista

Finalizada la prueba estos datos se analizarán por el/la especialista de turno y podrán sacarse varias conclusiones como:

  • La frecuencia cardíaca máxima (FC máx.) que nuestro corazón soporta.
  • El volumen máximo de oxígeno que nuestros pulmones pueden procesar.
  • Umbral aeróbico, para saber a cuántas pulsaciones utilizamos el metabolismo aeróbico de forma más efectiva.
  • Umbral anaeróbico, para conocer en qué punto de nuestro esfuerzo pasamos a sufrir fatiga y acumular ácido láctico.

¿Qué pueden llegar a costar?

Este tipo de pruebas no son baratas, aunque la medicina privada ronda estos precios en cualquier reconocimiento habitual. Por cerca de 100 euros podremos, hasta las personas de a pie, hacernos una prueba de esfuerzo. Otras personas pueden ir prescritas por su médico de cabecera a hacérselas sin coste, al igual que algunos deportistas federados cuya cláusula incluye este tipo de reconocimientos.

Así que si eres quien se está preparando para la próxima maratón o triatlón de su ciudad o para algún campeonato cercano de deporte exigente con nuestro corazón y nuestros pulmones, se le recomienda ir a un centro especializado a hacerse una de estas pruebas y así conocer el punto de partida desde el que debe comenzar a entrenarse y a prepararse esa actividad determinada.

Última actualización: 30 de August, 2013

JuanMi Guirado

Foto JuanMi Guirado

Performance Manager en Difoosion. Experto en marketing online y perfeccionamiento de medios. Siete años de experiencia en el sector como redactor, formador y mánager de equipos. Mi perfil en LinkedIn

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