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alcohol

Está claro que el alcohol puede tener consecuencias negativas en nuestra salud a largo plazo, ya que de su consumo excesivo pueden surgir enfermedades y problemas emocionales.

Por otra parte, sabemos que durante el tiempo posterior a la ingesta nuestras capacidades físicas pueden verse reducidas, al menos momentáneamente.

Efectos físicos

Sin embargo, y ya centrándonos en el tema deportivo, ¿influye realmente en nuestro rendimiento el consumo habitual de alcohol? Es evidente dicha práctica se ha convertido en algo habitual para muchos en la sociedad actual, y aunque las consecuencias esto dependerán de la cantidad ingerida y la frecuencia en que lo hagamos, es una realidad que el alcohol afecta negativamente tanto al organismo como a sus capacidades físicas.

A partir de dosis moderadas, podemos ver afectados:

  • Fuerza: reduce la fuerza de agarre y la potencia de salto vertical, aunque sólo a corto plazo.

  • Resistencia y velocidad: acelera la llegada de la fatiga, especialmente en ejercicios de alta intensidad.

    Por su efecto deshidratador, afectará al rendimiento en deportes cíclicos (aquellos que su ejecución se basa en repetir un gesto cíclicamente).

    En este caso, tardaremos algo más de tiempo en reponernos (también afecta durante la resaca).

  • Equilibrio y precisión: incrementa los temblores de manos y disminuye la estabilidad. Afecta negativamente a la precisión y a la coordinación.

Por otra parte, es un mito que el alcohol nos ayude a calentar al realizar deporte en climas fríos. Da esa sensación por su efecto vasodilatador, pero la realidad es que favorece el enfriamiento y aumenta el riesgo de hipotermia por la falsa sensación que produce.

cerveza sin

Además, tras la realización del ejercicio físico, sus efectos perjudiciales se acentúan, debido al estado de deshidratación en que se encuentra nuestro cuerpo (cuando el alcohol produce más deshidratación todavía), hecho que dificultará la absorción de otros nutrientes.

También repercutirá en una peor recomposición del tejido muscular dañado por el propio efecto vasodilatador antes comentado (el cuerpo necesita acumular sangre en las zonas dañadas para recomponerlas).

Como recomendación final, si tras someterte a un ejercicio físico sales a tomar algo y no te apetece rehidratarte con agua (algún día esporádico), una cerveza sin alcohol puede ser un buen sustituto.

Con ella tendremos cierto efecto antioxidante, además de algunos carbohidratos que favorecerán la recuperación muscular, evitando el problema de deshidratación que produce el alcohol en sí.

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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