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La importancia de la hidratación en el rendimiento deportivo

refrescarse

Los dos factores que más contribuyen al desarrollo de la fatiga mientras practicamos deporte son, por una parte, la disminución de los hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno, y por otra, la deshidratación por la pérdida de agua y electrolitos a consecuencia del sudor. Estos dos factores serán, junto con el propio entrenamiento físico previo, las claves de nuestro rendimiento deportivo, y gestionándolos adecuadamente podremos maximizar nuestro progreso y resultados.

Equilibrio hídrico

El sudor es el mecanismo que tiene el organismo para evitar su propio calentamiento, ya que temperaturas excesivas pueden tener consecuencias graves en nuestro cuerpo. La cantidad de sudoración tendrá grandes variaciones en función de la temperatura y humedad ambientales, así como nuestra propia actividad.

Mantener un equilibrio hídrico es fundamental durante el ejercicio físico, evitando tanto la deshidratación como la sobrehidratación. Esta última también tiene consecuencias negativas, que pueden llegar a ser muy graves en los peores casos, ya que se genera una disminución en el nivel de sodio en sangre, normalmente por la ingesta excesiva de agua. Los síntomas de la sobrehidratación son temblores, confusión, pérdida de memoria, o incluso un colapso nervioso.

Controlar la deshidratación

agua

Lo más común, sin embargo, es sufrir de deshidratación. Para evitarla, debemos tomar medidas antes, durante y después del ejercicio físico. La sed es el síntoma de deshidratación leve, pero en casos más severos los síntomas pasan a dolores de cabeza y sensación de boca seca en primer lugar, y después pueden llevar a un aumento del cansancio corporal y sensación de sueño, ganas de vomitar y, en algunos casos, desvanecimiento. El rendimiento deportivo disminuye porque también lo hace la obtención de energía aeróbica por el músculo. Igualmente, el ácido láctico no puede ser transportado, y la fuerza también se ve afectada.

Para evitar estas consecuencias, debemos conocer la pérdida de agua en el entrenamiento, y reponerla a lo largo del mismo. Esto puede hacerse pesándose antes y después del entrenamiento, con lo que podemos tener un cálculo aproximado de nuestras necesidades. Por cada kg de peso perdido, es recomendable consumir un litro y medio de agua para recuperar el equilibrio hídrico. Las bebidas isotónicas son un gran complemento también, ya que nos ayudan a reponer los minerales perdidos durante el ejercicio.

Última actualización: 14 de March, 2014

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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