Sportadictos
Aviso legal | Cookies | Licencia | Contacto

Cómo mantener el equilibrio entre cuerpo saludable y rendimiento deportivo

Para tener un buen rendimiento deportivo, es evidente que se requiere una buena forma física, y nuestro cuerpo será un elemento determinante en este sentido.

Sin embargo, no todos los deportes requieren las mismas cualidades, y en algunos ejercicios se busca un cuerpo ligero y con bajos porcentajes grasos, mientras que en otros se requiere justo lo contrario.

Este es un hecho que, a su vez, interfiere en la vida diaria y alimentación del deportista. ¿Cómo mantener el equilibrio entre lo que requiere el ejercicio que practicamos y nuestra propia salud o estética?

ejercicio sano

Aunque la práctica regular de ejercicio suele ir ligada a beneficios para la salud, e incluso estéticos, hay veces que la búsqueda de un mayor rendimiento hace que este hecho pueda cambiar.

Esto puede deberse, por ejemplo, a excesivas restricciones en la dieta, o a demasiada exigencia en el entrenamiento. El hecho es que un corredor de resistencia, o cualquier ciclista o triatleta, necesita un peso lo más bajo posible, con porcentajes grasos también bajísimos para maximizar su rendimiento, pero la búsqueda de este peso puede acabar teniendo consecuencias negativas para la salud.

Lo ideal es encontrar un equilibrio que nos permitirá optimizar tanto nuestro físico como nuestro rendimiento deportivo.

La relación entre peso y potencia

La relación entre el peso y la potencia es básica en la práctica de muchos deportes, en los cuales es vital el manejo del propio cuerpo.

Velocistas y atletas de fondo se encontrarían en posiciones opuestas. Para los velocistas, la potencia es esencial. Cuando se recorren grandes distancias, por contra, la resistencia es el factor clave.

El peso corporal es el que acabará determinando el gasto energético necesario para la carrera o deporte en cuestión, y la grasa acaba siendo un lastre, que se convierte en un peso muerto con el que debemos cargar.

Sin embargo, aunque las grandes pérdidas de grasa y peso en general puedan tener beneficios a corto plazo en el desempeño de determinadas actividades, lo cierto es que seguramente tendrán repercusiones negativas sobre la salud, e incluso en el rendimiento a medio o largo plazo.

Las dietas excesivamente estrictas o restrictivas pueden ser contraproducentes, y afectar negativamente, por lo que es imprescindible conocer muy bien nuestro propio cuerpo.

Influencia de la genética

La genética es un factor muy importante en todo este asunto. Hay personas que son más delgadas o más anchas por naturaleza, y esto se puede aproximar por su somatotipo o psicología constitucional.

Existen tres tipos, con características físicas asociadas:

corriendo

  • Ectomórfico: con músculos y extremidades largas y delgadas, con poca grasa. Con esto, no tienen predisposición genética a desarrollar los músculos en exceso, ni tampoco a acumular dicha grasa.

  • Mesomórfico: con proporciones promedio, bajos niveles de grasa y constitución musculosa.

  • Endomórfico: tienen más fácil el almacenamiento de grasa, con cintura gruesa y gran estructura ósea.

Aunque esta clasificación no es del todo estricta, ni generalmente se forma parte solamente de uno de los tipos, podemos hacernos una idea de que hay determinados deportes que se adaptan más a unas constituciones que a otras.

Por ello, debemos ser conscientes de nuestros límites genéticos, y si somos endomorfos, por ejemplo, tener en cuenta que nos será más difícil que a otros más delgados el ser corredor de fondo o algunos deportes de resistencia.

Esto no quiere decir que no puedan practicarse, pero habrá que tener en cuenta que intentar estar demasiado delgados para ello puede afectar más a nuestra salud que a la de otros.

Última actualización: 14/03/2014 a las 01:37

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

Sigue leyendo