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bici estatica

A la hora de decidir si hacer ejercicio o no, siempre hay muchos factores que entran en juego. A pesar de que sabemos que es beneficioso, y que varios días de entrenamiento a la semana son muy recomendables, no siempre disponemos del tiempo necesario para llevarlos a cabo. Sumado al poco tiempo disponible, las condiciones climáticas no siempre acompañan, lo que puede llegar a ser un lastre insalvable para nuestras ganas de practicar deporte.

Una solución muy buena en estos casos es entrenar en casa, ya que así ahorraremos tiempos de desplazamiento y adversidades climáticas. Existen muchos tipos de ejercicio para llevar a cabo en un entrenamiento de este tipo, y las cintas de correr y las bicicletas estáticas pueden suponer un complemento muy bueno para ello, o incluso la totalidad del entrenamiento.

Estas dos últimas son muy buenas opciones, aunque cada una de ellas tiene sus pequeñas ventajas e inconvenientes. Sin duda, la bicicleta estática tiene un menor impacto en las articulaciones, lo que puede venirnos especialmente bien si tenemos problemas de este tipo. Veamos qué debemos tener en cuenta para elegir una.

Eligiendo bicicleta estática

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A la hora de elegir una bicicleta estática, indudablemente debemos tener en cuenta el precio. Este factor puede llegar a variar entre 200 y 2000 euros, una variación notable según sean modelos más básicos o evolucionados. No podemos exigir las máximas prestaciones por el mínimo precio, pero si conocemos las funciones que pueden prestar unas u otras nos será mucho más fácil hacernos a la idea de si su relación calidad/precio es buena. Elementos que nos ayudarán a saber las funciones de la bici, y si nos interesan o no personalmente, son:

  • Disco de inercia: cuando la bici estática tiene un disco de inercia pesado, el pedaleo es más fluido, por lo que su uso se hace más cómodo.

  • Resistencia: es lo que hace que cueste esfuerzo pedalear, al no existir desplazamiento en las bicicletas estáticas. Puede ser manual, magnética o electromagnética. En la manual el disco de inercia es frenado por unas zapatas, siendo el método más antiguo, incorporado en las bicicletas más económicas. En la resistencia magnética se utilizan imanes para frenar el disco, sin haber contacto entre ellos. Esto es más silencioso, fluido y constante. Para la resistencia electromagnética, el frenado del disco se controla desde el ordenador de la bicicleta, siendo el método más preciso y silencioso de los tres.

  • Control cardíaco: la mayoría de bicis estáticas suelen ya incorporar un pulsómetro interno para controlar el ritmo cardíaco durante el ejercicio. Esto nos permite conocer el estado de nuestro corazón, y al nivel de esfuerzo al que está siendo sometido en cada momento. El sistema suele ser el de medir las pulsaciones al apoyar las manos en una especie de manillar habilitado para ello.

  • Programas: muchas incorporan programas predefinidos con los que realizar distintos tipos de entrenamiento según nuestros objetivos, ya sea controlando velocidades o simulando inclinaciones (adversas o favorables).

  • Dimensiones: las dimensiones y el peso nos permitirán hacernos una idea de la estabilidad de la bicicleta. Sin embargo, las de bajo peso y tamaño son más fácilmente transportables y colocables.

  • Regulable: Hay que valorar si el sillín y el manillar son ajustables horizontal y verticalmente, de lo contrario tendremos que adaptarnos a sus dimensiones preestablecidas.

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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