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De qué aditivos alimentarios debemos cuidarnos

aditivos golosinas

Los aditivos son utilizados en muchos alimentos para mejorar su sabor, su aroma o su textura. Además, permiten que éstos se mantengan en buen estado durante más tiempo, reduciendo así el riesgo de intoxicaciones y permitiendo bajar los precios. Los alimentos pasan normalmente por estrictos controles que nos permiten estar tranquilos, sabiendo que no ponemos en riesgo nuestra salud, ya sea debido a los aditivos o a muchas otras cosas. Sin embargo, vamos a ver que hay cosas que sí debemos cuidar a este respecto.

El control de los alimentos

En primer lugar, se nos asegura que los alimentos que pasan por los controles no representan ningún riesgo para la salud del consumidor en las dosis propuestas, por lo que no hay motivo de alarma. Lo que sí es recomendable es llevar cierto control, por una parte por la dosis, y por otra parte sabiendo que algunos aditivos sí deben ser preferentemente evitados.

En cuanto a la dosis, se establece la ingesta diaria admisible para un aditivo alimentario a través de ensayos con animales. Se decide que la cantidad más alta que no produce ningún efecto detectable, dividida por cien, sea considerada dosis diaria admisible. No obstante, siempre puede haber alguna sensibilidad individual más grande, efectos no detectables en animales, o interacciones con determinados fármacos que estemos tomando en ese momento.

Aditivos evitables

alimentos naturales

Algunos aditivos que antes se consideraban seguros, ahora ya no lo son, como pueden ser los conservantes E 216 y E 217, que ya no se permiten. Esto se debe a que los análisis toxicológicos son cada vez más estrictos, por lo que no sería extraño pensar que algunos otros serán prohibidos en el futuro. Los fabricantes de aditivos, además, van optando cada vez por fórmulas más seguras y naturales.

Hay ciertos aditivos que, sin llegar a ser tan perjudiciales como para ser prohibidos, sí tienen ciertos riesgos asociados y, en todo caso, podemos decir que son sustancias que no necesitamos. En general, es conveniente evitar aquellos aditivos que pretenden aumentar artificialmente el atractivo del producto, como pueden ser los colorantes, los aromas, algunos edulcorantes

Algunos tipos de colorantes (E102, E110, E122, E124, E127, E154, E180), se han asociado a la posibilidad de sufrir hiperactividad infantil o reacciones alérgicas, y están contenidos en golosinas, repostería industrial y determinadas bebidas, entre otros alimentos. De los edulcorantes entre E950 y E952, podemos decir que se les relaciona con la obesidad, habiendo estudios sobre posibles efectos cancerígenos. Los contendrían algunas bebidas energéticas y también la repostería industrial.

Por otra parte, también debemos llevar cuidado con algunos tipos de fosfatos (panadería, salsas en polvo, salchichas), que pueden influir en la asimilación del calcio, determinados sulfitos (vinos y frutas desecadas) que pueden provocar dolores de cabeza o favorecer ataques de asma en quien padece este problema. A los galatos E310 a E312 se les acusa de reducir la eficacia del sistema inmunitario, además de ser alergénicos (mazapanes, cereales tostados, bombones…). En resumen, podemos decir que, sin motivos para preocuparse de forma excesiva, cuantos menos aditivos mejor.

Última actualización: 16 de March, 2014

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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