Sportadictos
Aviso legal | Cookies | Licencia | Contacto

El sodio es indispensable, aunque debe ser controlado

sal

La mayoría de funciones biológicas, entre las que se incluyen la transmisión de los impulsos nerviosos y la contracción del corazón y los músculos esqueléticos, dependen en gran medida de que la concentración de sodio en los fluidos corporales sea óptima. Los temidos calambres, sin ir más lejos, pueden producirse simplemente por pequeñas pérdidas (unos pocos gramos) de este elemento, porque su baja concentración en determinadas terminaciones nerviosas o fibras musculares producen el problema. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta tanto el nivel de actividad física como los posibles problemas de hipertensión a la hora de controlar el sodio.

Un elemento necesario

Cuando hay actividad física, especialmente con grandes pérdidas a través del sudor, es indispensable recuperar las deficiencias de sodio. Es habitual escuchar que el sodio debe ser controlado, y esto también es verdad. Es verdad que cuando la actividad física habitual no es excesiva, y existen problemas de hipertensión, la cantidad de sodio recomendada es más baja, llegando a ser recomendable reducirla al mínimo posible. Sin embargo, la deficiencia de sodio también puede llegar a ser muy grave, incluso mortal.

Las principales funciones que tiene en nuestro cuerpo, que lo convierten en un elemento indispensable, los comentamos a continuación. Por una parte, es el principal electrolito en el líquido extracelular, por lo que interviene en el mantenimiento del balance de líquidos y en el control de la presión sanguínea. Junto con otros electrolitos, interviene en la transmisión de impulsos nerviosos y en la contracción muscular. Además, forma parte de algunos compuestos que ayudan a mantener el balance ácido base.

El sodio se encuentra principalmente en la sal de mesa, pero también en alimentos procesados como embutidos, alimentos enlatados, o en quesos, leche o pan.

Cómo recuperar las pérdidas

isotonica

Las bebidas isotónicas son muy recomendables para después del ejercicio, ya que suelen tener cierto contenido de sodio, que por otra parte no impide la rehidratación. Este tipo de bebida ayuda a reponer las pérdidas por sudoración, que es el principal electrolito que se pierde. Cada litro de sudor puede contener aproximadamente 1,8 gramos de sodio, y durante determinados ejercicios se pueden llegar a pérdidas de dos litros por hora, lo que hace indispensable la recuperación de agua y del propio sodio. Además, sodio fomenta el deseo de beber, ya que activa el mecanismo de la sed, lo que ayuda a su vez a la rehidratación cuando bebemos más para saciarla.

También pueden recuperarse los niveles normales con una cantidad de agua adecuada, acompañada de una alimentación con cierta cantidad de sodio, como los comentados anteriormente. Una sopa de pollo y fideos, por ejemplo, puede ser una comida ideal para recuperar las pérdidas.

Con este balance de sodio correcto, conseguiremos, como he dicho, prevenir los calambres musculares, más habituales por la pérdida de sodio que de potasio, como algunos piensan. Las bebidas deportivas son, por tanto, un elemento muy recomendable para rehidratar y recuperar los niveles adecuados de sodio tras el ejercicio físico, por las pérdidas generadas por el sudor. Esto mismo hace que no siempre sean recomendables para la vida diaria, cuando no existen pérdidas significativas, ya que el exceso de sodio puede ser igualmente perjudicial.

Última actualización: 16 de March, 2014

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

Sigue leyendo