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Qué usar ante una lesión: ¿frío o calor?

Lesión deportiva Las lesiones forman parte de la vida deportiva, en mayor o menor medida, de aquellos a los que nos apasiona la actividad física. La gran variedad de tratamientos y mitos hacen que nos sea difícil seleccionar con claridad un método concreto para calmar la zona afectada. El calor y el frío son dos medios opuestos en el tratamiento de lesiones, pero a la vez complementarios. Hoy os recomendaremos qué os irá mejor según el tipo de lesión que se padezca. Ante todo, cuídate y recuerda: más vale prevenir que curar.

Utilizar frío

El hielo es el más utilizado por los deportistas en momentos inmediatamente posteriores a la lesión, y sus razones radican en los efectos positivos que produce en la afección el uso del hielo.

Algunas de ellas son:

  • Efecto antiinflamatorio. Cuando nos torcemos un tobillo, padecemos una sobrecarga, una rotura de fibras o cualquier otra dolencia, se produce la activación de nuestro sistema inmunológico.

    En consecuencia se produce una vasodilatación que provoca el aumento del riego sanguíneo en esa zona. El frío es el responsable, por tanto, de producir una vasoconstricción y rebajar la zona inflamada.

  • Efecto analgésico. Los nociceptores son los receptores encargados de producir la sensación de dolor. Con el frío se adormece la parte afectada y ayudará a controlar mejor el dolor.

Utilizar calor

La termoterapia produce unos efectos parecidos a los del frío aunque se diferencian en algunos puntos importantes para la salud del deportista.

Las principales adaptaciones fisiológicas que se producen a nivel general hacen que su uso sea distinto según su aplicación.

Por ejemplo, y de forma contraria a la crioterapia, se genera un aumento del flujo sanguíneo derivado de un incremento de la sección de los vasos sanguíneos.

También hay una inflamación superior a la aplicación del frío así como una extensión mayor en la flexibilidad de la zona donde se ha producido la lesión.

¿Cuándo aplicar cada uno?

Cada aplicación debe realizarse en un momento concreto. Los minutos posteriores a la lesión son los más importantes ya que determinan en gran medida cómo evolucionará la afección.

En este caso se debe aplicar hielo durante 30 minutos aproximadamente y seguir con este tratamiento hasta 72 horas después de forma intermitente.

Es importante saber aplicar el hielo para no producir quemaduras. Lo más importante es que éste no se encuentre en contacto directo con la piel.

Termoterapia

El calor debe usarse más como medio de recuperación tras haber notado una cierta mejora en la lesión. En la readaptación a la práctica físico deportiva también juega un papel fundamental ya que ayudará a mejorar la flexibilidad de la parte afectada para evitar futuras lesiones en esa misma zona.

Aunque, ante todo, debe prevalecer la opinión de los profesionales encargados de las lesiones. Y lo mejor es ir combinando ambos tratamientos para beneficiarse de las ventajas de cada uno de ellos.

Última actualización: 28/07/2014 a las 09:15

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

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