¿Qué factores te hacen comer de más sin necesidad?

COMPARTIR 0 TWITTEAR

hambre o apetito

En más de una ocasión habrás sido consciente de haber comido lo suficiente y, aun así, la sensación de “hambre” persiste. Hay algo que te sigue incitando a comer, más allá de la necesidad de alimentarte, y es que hay otros muchos factores que pueden influir a la hora de echar mano de la nevera una y otra vez. El estrés, la ansiedad, el aburrimiento, la soledad o incluso las hormonas nos juegan una mala pasada en más de una ocasión, desajustando nuestra dieta con consecuencias no deseadas.

Para entender por qué estás comiendo más de lo necesario, incluso cuando haces un esfuerzo por controlar la alimentación, es importante averiguar la causa más allá de lo visible que te impulsa a hacerlo. Una vez descubierto qué es lo que te traiciona, podrás intentar ponerle remedio, ya que es ese elemento desencadenante el que hace tan difícil resistir unos impulsos que muchas veces suponen comer lo indebido, y no sólo más de lo que se necesita.

Diferenciar hambre de apetito

El hambre es la necesidad fisiológica de comer, puede ser satisfecha por cualquier clase de comida, y dejas de tenerla cuando alcanzas la sensación de saciedad. Esto supone una plenitud gástrica determinada por el volumen de alimentos ingeridos, así como el tiempo que permanecen en el estómago.

Por otra parte, tenemos el apetito, que entra en juego cuando ya has tomado comida suficiente para saciarte, siendo una especie de hambre psicológica. Los factores que regulan esta necesidad son tanto psicológicos como sociales y de conducta, y guardan relación con el propio placer de comer.

Algo que nos ayudará mucho a alimentarnos correctamente es aprender a diferenciar el tipo de sensación que estamos teniendo y por qué, ya que si entendemos qué función cumple el alimento en cada momento será mucho más fácil saber si debemos tomarlo o no.

Cuáles son las causas

apetito

Estrés, aburrimiento, soledad o insomnio son sensaciones o estados de ánimo que suponen una causa común de que aumenten las ganas de comer. La mayoría de los casos, además, acaban en consumos de alimentos que no son para nada bajos en calorías. Las hormonas también son muy importantes, especialmente en las mujeres, ya que influyen emocional y afectivamente. La organización es vital cuando hay algún problema de este tipo, y además, muchas veces se alega no seguir una dieta equilibrada por falta de tiempo.

Algunos consejos que, pese a ser simples, pueden ayudarnos, son desayunar correctamente (ya que de lo contrario es más probable que piques entre horas o mientras cocinas), que no tomes dulces después de las comidas (porque el azúcar provoca una subida y posterior bajada de la insulina que acaba derivando en hambre repentina), y que tomes una infusión relajante por la noche si te entra “hambre” (ya que puede ser simple cansancio). En general, diferenciando cuándo hay necesidad y cuándo no, nos será mucho más fácil controlar adecuadamente la alimentación.

Archivado en Ansiedad, Apetito, Comer, Estrés, Hambre, Hormonas, Soledad
COMPARTIR 0 TWITTEAR

Comentarios (16)

Usa tu cuenta de Facebook para dejar tu opinión.

¿Te ha gustado? ¡No te pierdas nada más!

follow us in feedly

Nuestros blogs