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Consejos para hacer deporte cuando no te gusta

Te gusta el deporte

Hacer deporte tiene múltiples beneficios, lo cual es algo bien sabido ya por casi todo el mundo. Sin embargo, no a todo el mundo le gusta el ejercicio, lo que puede llevar a que mucha gente lo abandone o renuncie antes de empezar, ya que supone un lastre demasiado grande aún a sabiendas de que es saludable. Es algo parecido a fumar sabiendo que es perjudicial, pero igual que hay trucos que te ayudan a dejar el tabaco, la manera de afrontar el ejercicio puede contribuir a engancharte a él.

El esfuerzo del deporte

Cuando el deporte supone un esfuerzo, las pequeñas cosas son las que pueden hacer la diferencia a la hora de seguir. Cosas aparentemente simples como saber moderar la intensidad en los entrenamientos, o acudir a ellos acompañado, pueden ayudar favorablemente a resolver la duda de si retomar o no el ejercicio. Veamos algunos consejos para ello:

  • Empezar poco a poco: de nada sirve machacarse en el gimnasio, o correr como si nos fuera la vida en ello, si después vamos a estar destrozados y no vamos a poder retomar el ejercicio hasta una semana más tarde, cuando probablemente habremos olvidado incluso que queríamos ponernos en forma. Todo depende, obviamente, de nuestro estado inicial, pero si es bajo es preferible evitar entrenamientos como el HIIT (a intervalos de alta intensidad), pese a sus tremendos beneficios incluso para adelgazar, ya que no estaríamos preparados para afrontar sus consecuencias.

  • Alguien que aconseje: esto hará mucho más fácil el ejercicio, tanto si se trata de alguien que explica la técnica como si simplemente nos anima y controla nuestros progresos. Y es que, cuando no te gusta el deporte, es mucho más importante no abandonar y mantener la constancia que lo que puede ser un complejo entrenamiento desde un principio, por lo que si hay alguien que sepa manejarnos puede ser todo mucho más sencillo. Cuando te exigen en exceso, sin embargo, un entrenador puede tener el efecto contrario.

Entrenar en compañía

  • Recompensarte: algo que puede ayudar a que el deporte suponga menos esfuerzo es asociarlo con una recompensa. Hacer algo que nos guste especialmente después del ejercicio puede favorecer que la mente lo vea como algo menos desagradable, dando menos pereza lanzarse. Eso sí, hay que saber elegir la recompensa, o tiraremos por tierra todos los esfuerzos.

  • Mejor en compañía: en relación con tener a alguien que nos aconseje, el simple hecho de que alguien nos acompañe o con quien podemos quedar para hacer deporte puede facilitar mucho la tarea de convertirlo en rutina. De esta forma, se hace más llevadero “obligarse” a uno mismo a realizar ejercicio asiduamente.

Por todo esto, si piensas que eres incapaz de hacer deporte porque no te gusta, deberías poner en práctica estos consejos, pues es sorprendente cómo puede cambiar tu forma de verlo todo si encuentras (aunque sea con algo de esfuerzo) el ejercicio que te conviene o te motiva.

Última actualización: 27 de February, 2014

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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