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Evitar fractura

Uno de los mayores miedos de todo deportista es caer lesionado, ya que este tipo de problemas impide o lastra el ejercicio, y puede incluso dejar secuelas de cara al futuro. Cuando hablamos de una fractura, lo normal es que se produzca por efecto del algún golpe o traumatismo en un momento dado, pero esto no siempre es así. Hay casos en que la fractura se produce debido a una reiteración en determinadas fuerzas o pequeños traumatismos de bajo impacto sobre el hueso, algo a que es especialmente habitual en deportes como, por ejemplo, el running.

Se trata de fracturas incompletas de los huesos causadas por sobrecargas reiteradas sobre los mismos, por lo que las piernas y, en especial, los pies de los corredores, se ven expuestos en gran medida. Aunque parezcan producirse sin avisar, la realidad es que los huesos tratan constantemente de recuperarse y repararse, pero a veces no es suficiente para soportar la tensión prolongada a la que se ven sometidos.

Precauciones a tener en cuenta

Hay muchos factores que pueden influir en este tipo de lesión, no habiendo por tanto una situación concreta y específica que la provoque. Sin embargo, y aunque es imposible estar totalmente a salvo de sufrir estas fracturas, sí existen medios para reducir las posibilidades de hacerlo. En primer lugar, debemos asegurarnos de ir adaptando nuestro cuerpo a los esfuerzos, preparándolo y fortaleciéndolo para que no reciba un impacto excesivo con unos huesos débiles. Y es que la osteoporosis hace más probable el problema, y los huesos se van fortaleciendo a medida que hacemos ejercicio.

Fractura estrés

En este sentido, también influye favorablemente el incluir el calcio y el fósforo a la dieta, ayudando a mantener los huesos sanos y fuertes. No hay que olvidarse de fortalecer la musculatura, lo que proporcionará mayor capacidad de protección y absorción de impactos. Otra cosa importante es guardar los tiempos de descanso permitiendo que el cuerpo se recupere, así como cuidar al máximo posible la técnica y evitar hábitos como, por ejemplo, correr sobre asfalto o superficies duras.

Así que ya sabes, más vale seguir estas pautas ahora si todavía no has sufrido este tipo de fractura. De lo contrario, cuando surja el problema, no quedará más remedio que abandonar temporalmente la práctica deportiva, evitar el impacto y, según el caso, inmovilizar o no la zona. En estos momentos, la natación suele ser un deporte muy recomendable para iniciar la rehabilitación, aunque cada caso debe ser visto individualmente.

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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