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El deporte: fuente de vitalidad en el embarazo

El deporte constituye factor protector del embarazo que nos puede proporcionar grandes beneficios.El embarazo constituye un hecho fisiológico para el que todas las mujeres están preparadas. Es un proceso caracterizado por una serie de cambios fisiológicos que afectan la funcionalidad de la persona, es decir, pueden suponer una pérdida de la vitalidad debido a unas alteraciones de las capacidades funcionales.

Algunos de los cambios más importantes que se producen en el organismo de la mujer son: el aumento de la demanda de oxígeno por el corazón, alteración de la motilidad gástrica, modificación de la estructura de la columna vertebral, cambios hormonales y en definitiva una serie de cambios que no solo van a afectar a la dimensión física, sino también para lo que muchos autores constituye la principal fuente de incapacidad, el nivel psicológico.

En algunas ocasiones, hablar de embarazo supone hablar de deterioro de nuestra capacidad funcional, pero este hecho puede ser solventado si mantenemos durante el mismo un buen nivel de actividad física. Realizar ejercicio físico nos puede proporcionar una mejora de la circulación, reduciendo la tensión arterial y las conocidas varices del embarazo, mejora del tono muscular, reducción de la retención urinaria y en general una mejora de la condición física que permitirá a la embazada enfrentarse a los requerimientos diarios.

Pero como todo, debemos tener presente una serie de premisas y consideraciones, a la hora de pautar ejercicio en la mujer embarazada. Existen una serie de situaciones en las que la actividad física no está indicada ya que podría suponer un riesgo, tanto para la madre como para el feto. Algunas de estas situaciones son: antecedentes de bebés de bajo peso al nacer, contracciones antes de tiempo, sangrados vaginales, gestación múltiple con riesgo de parto prematuro y la hipertensión inducida por el embarazo constituyen algunos de los ejemplos en el cual la práctica deportiva no estaría indicada. ejercicio embarazadas

Como nos señala Virginia Serrano Gómez en su investigación, la actividad física en la embarazada debe venir precedida de una recomendación del equipo médico y supervisada por un entrenador personal el cual prescribirá un entrenamiento personalizado atendiendo a las características de la persona. El entrenamiento personal se concibe como una opción ideal para mejorar el estado de bienestar de la embarazada a la vez que minimizamos riesgos derivados del sedentarismo.

A nivel general se establecen una serie de recomendaciones que debemos de tener presente a la hora de diseñar un programa de ejercicios para una embarazada.

  • Pautar ejercicios de una intensidad media-baja que no supongan un aumento de la demanda oxígeno y sobrecarga del corazón.
  • Realizar un buen calentamiento y vuelta a la calma.
  • Práctica de ejercicio de forma regular.
  • Se deben evitar los ejercicios que supongan estiramientos o movimientos bruscos.
  • La temperatura del ambiente debe ser adecuada, evitando el frio y el calor.
  • Se debe velar por que la embarazada presente una buena hidratación para prevenir la deshidratación.
  • Pautar ejercicios que conlleven un entrenamiento aeróbico.
  • Realizar frecuentemente periodos de descanso.

En conclusión, la práctica de ejercicio físico en la embarazada debe contar con una supervisión médica antes y durante la práctica deportiva, así como con un entrenador personal lo suficientemente cualificado que vele porque la actividad física en la embarazada se realice de una forma saludable.

Fuente: Kronos

Última actualización: 11 de April, 2014

Manuel Angel Andrade Alcazar

Foto Manuel Angel Andrade Alcazar

Soy natural de Puebla de Cazalla (Sevilla), soy graduado en enfermería y entrenador superior de culturismo, musculación y fitness entre otras cosas, aficionado al deporte y a la investigación.

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