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lesión fútbol Son el lastre de todo deportista: las lesiones. Truncan el entrenamiento planificado a largo plazo y en algunas ocasiones debilitan al deportista durante mucho tiempo. La prevención también forma parte del entrenamiento pero el riesgo de padecerlas está implícito en cualquier actividad deportiva con un mínimo de exigencia física. Una vez que se ha producido no queda más remedio que continuar trabajando hacia objetivos distintos a los deseados, pero con perseverancia y esfuerzo la lesión quedará atrás. La ciencia ha tratado de estudiar qué métodos son los mejores, hoy te los ofrecemos en SportAdictos para que nada te frene.

Trabajo de fuerza

Cuando sufrimos una lesión de rodilla, tobillo o cualquier otra estructura nuestro trabajo de fuerza en esa zona disminuye por completo. Los músculos, además de otras funciones, tienen como objetivo fijar las articulaciones de nuestra estructura corporal, lo que hace ver la importancia de tener un buen tono muscular en la zona afectada. Al salir de una lesión este trabajo debe ser muy progresivo, yendo de menos a más. La contracción idónea tras una lesión es la excéntrica pero el trabajo debe centrarse en primera instancia de forma aislada para después realizar una transferencia hacia el gesto deportivo. Es decir, si padecemos una lesión de rodilla en el fútbol lo óptimo sería trabajar la musculatura del tren inferior (cuádriceps e isquiotibiales) para coger cierto tono muscular y una vez adquirido pasar a golpear el balón poco a poco. Parece algo obvio pero son muchos los que se saltan este paso por volver cuanto antes a competir o a entrenar con normalidad.

Propiocepción

Propiocepción

Los ejercicios propioceptivos son los más útiles en el proceso de recuperación de una lesión. La propiocepción es el reflejo que tiene nuestro organismo de volver a la posición normal tras un desequilibrio de cualquier tipo. En los periodos de readaptación estos desequilibrios están a la orden del día y debemos entrenarnos para desarrollar al máximo la citada capacidad. Los mecanoreceptores de las articulaciones suelen afectarse en una lesión, y son los principales responsables de que se repita. Para evitarlo trabaja con superficies inestables bajo la supervisión de un profesional que pueda asesorarte en todo momento.

Flexibilidad

Tras una lesión la musculatura antagonista está más desarrollada que la agonista. Esto crea un déficit de equilibrio entre ambas estructuras que puede desembocar en que esa lesión sea crónica con el paso del tiempo. Para evitar este fenómeno lo perfecto sería trabajar la flexibilidad en los deportistas de modo que se produzca un efecto residual en los estiramientos. ¿Qué significa? Que, por ejemplo, al padecer una lesión el músculo tenga cierto margen de estiramiento normal en ausencia de entrenamiento. Según Witvrouw y Cols en 2003 los estiramientos estáticos que duran más de 15 segundos y los PNF (facilitación neuromuscular propioceptiva) son los mejores métodos para prevenir las lesiones. Por tanto, trabaja la flexibilidad tanto para prevenir como para readaptarte al ejercicio físico.

El entrenamiento después de una lesión no debe centrarse exclusivamente en la estructura dañada, sino en conjunto con el resto del organismo. La alimentación también juega un papel importante en la recuperación, tenla en cuenta. Si has sufrido alguna lesión importante, cuéntanos tus experiencias para volver a la actividad.

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

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