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El ordenador también puede producirnos lesiones

Mal sentado ordenador

Hoy en día, cualquiera puede “lesionarse”, o sufrir molestias en diversas partes del cuerpo, sin necesidad de hacer ejercicio. Está claro que las lesiones son uno de los mayores problemas que un deportista puede tener, debido no sólo a que lastran o impiden los progresos, sino porque también influyen en la vida diaria, impidiendo a menudo realizar las tareas cotidianas con normalidad. Sin embargo, hay veces que pasa justo lo contrario, y son las actividades diarias las que acaban generando problemas.

Uno de los principales señalados en este sentido es el ordenador, vital para el trabajo de la mayoría, y muy importante en el entretenimiento de muchos, pero que puede desencadenar en problemas por malas posturas que produzcan fuertes dolores, tensiones y contracturas en zonas como el cuello, la espalda, los hombros e incluso las manos.

Acumulación de errores

Es importante señalar que muchas veces este tipo de lesión suele desarrollarse bastante antes de que realmente empiece a doler o molestar, y que normalmente se debe a efectos acumulativos como malas posturas, un ritmo de vida estresante que acaba produciendo las tensiones que comentaba, o hábitos de vida no saludables (la alimentación, por ejemplo, puede producir tanto cierto efecto inflamatorio como antiinflamatorio).

Bien sentada

El hecho de permanecer demasiado tiempo sentado frente al ordenador en una mala postura, como sería flexionar la columna, produce una exigencia demasiado grande en los músculos para-vertebrales, situados a los costados de la misma. Al “acabarse” su capacidad para resistir los esfuerzos, comienzan las molestias y los dolores, lo que a su vez lleva a una mayor contractura muscular. Con esto, tenemos un círculo vicioso en el que los problemas no harán más que ir en aumento a menos que hagamos algo.

Para sentarse correctamente, es imprescindible un buen apoyo lumbar en el respaldo, lo que evitará dolores de cabeza y molestias cervicales y lumbares. Es recomendable adoptar una postura relajada aunque no demasiado distendida, con los hombros en posición recta y la parte superior de la espalda también apoyada en el respaldo. Los pies deben ponerse en el suelo.

Por último, no hay que olvidar regular correctamente la silla para que se adapte a la altura de la mesa en la que estemos trabajando, y si fuera posible levantarse a dar un paseo cada cierto tiempo. Pueden parecer consejos sencillos, pero muchas veces no se hace caso de ellos hasta que ya es tarde, y las molestias acaban tardando meses en desaparecer (si lo hacen) incluso con tratamiento.

Última actualización: 9 de abril, 2014

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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