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¿Cómo nos puede afectar la anemia a la hora de hacer deporte?

Corazón bombeando sangre

La anemia es una enfermedad producida por varios factores, pero que se centra en la falta de hemoglobina por falta de hierro, ya sea por falta en la propia ingesta o por otros diversos motivos, lo que propicia que nuestro rendimiento físico sea bastante menor del esperado, por lo que tendremos que cuidarnos si sufrimos esta enfermedad a la hora de hacer ejercicio.

Los problemas vienen ya que como nos falta hemoglobina y eritrocitos, la oxigenación de nuestros músculos es mucho más difícil, además de que la eliminación del dióxido de carbono también se hace más lentamente, además de poder producir una disminución del pH del músculo, lo que puede interrumpir la correcta metabolización en el mismo. Todo esto se puede transmitir en un sobre esfuerzo del corazón, siendo un problema más que a llevar en cuenta.

Si no estamos diagnosticados, la anemia en reposo puede no dar la cara al no ser grave, pero si que muestra sus síntomas a la hora de hacer ejercicio, ya que nuestros músculos no se oxigenan de manera correcta al no poder bombear el corazón tanta cantidad de sangre pudiéndose llegar a un fallo cardíaco agudo, aunque lo normal tan solo es que tan solo se baje el rendimiento deportivo.

Mujer afectada por anemia

Está claro que para alguien que nunca ha tenido sospechas de tener esta enfermedad es difícil que sepa si la sufre o no siendo difícil descubrir si tenemos déficit de hierro, por lo que os dejamos una serie de síntomas que nos puede provocar: fatiga, disminución del rendimiento, fragilidad capilar y de uñas, cansancio, laxitud, debilidad muscular general, intolerancia al esfuerzo, cefalea (dolor de cabeza), trastornos del sueño, inapetencia, irritabilidad, labilidad emocional, aumento de la sensibilidad al frío, palpitaciones, palidez de piel y mucosas, dificultad al respirar, etc., aunque también puede que no aparezcan síntomas si la anemia es lo suficientemente leve.

La alimentación para esta enfermedad está claramente indicada para aumentar nuestros niveles de hierro, el problema viene cuando no conseguimos una buena absorción en nuestro organismo. Lo primero que tenemos que determinar es la procedencia del hierro, ya que puede ser de origen animal o vegetal. Los alimentos que más hierro nos van a aportar de tipo hemo, es decir, de origen animal, están las carnes rojas y blancas (sobre todo las rojas), la yema de huevo, el hígado, morcilla. Entre los alimentos de tipo no hemo tenemos lentejas, legumbres, nueces y algunas verduras de hojas verdes.

Como hemos dicho antes, muchas veces la asimilación de este hierro puede ser difícil, por lo que siempre es bueno combinar los alimentos que hemos dicho antes con otros que contengan algunas propiedades extras como puede ser Vitamina C, Vitaminas B6 y B12, Vitamina E, ácido fólico o algunos micronutrientes como cobre o níquel que nos ayudan a la absorción de este mineral.

Por supuesto, también un exceso de hierro puede ser peligroso, ya que al no poder eliminarlo se puede acumular en el hígado, corazón, articulaciones, páncreas, tejidos y riñones, aunque este caso sería raro por no decir más que difícil en personas que sufren de anemia, ya que es el problema diametralmente opuesto.

Como podemos ver, tendremos que tener mucho cuidado con nuestra alimentación si padecemos anemia, además de con la forma de practicar deporte, aunque si nuestro médico nos hace un seguimiento cercano, no deberemos tener problema en hacer una vida con normalidad.

Última actualización: 20 de December, 2019

José Enrique Vacas

Foto José Enrique Vacas

Cordobés, licenciado en Ciencias Ambientales y estudiante continuo del medio. Aficionado al deporte desde que me conozco, interesado en innumerables temas y abierto siempre a nuevas experiencias. Siempre hay algún sitio por donde viajar y aprender.

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