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¿Qué puede pasarme si tengo la tensión alterada?

Hipertensión hipotensión

Hemos comentado en varias ocasiones que tener la presión arterial fuera de los valores recomendables es perjudicial para la salud.

Generalmente nos centramos en la hipertensión o tensión alta, y cómo el sodio y otros factores relacionados con los hábitos de vida deben ser controlados para mejorar o solucionar el problema.

La tensión excesivamente baja tampoco es recomendable porque la sangre podría no llegar suficientemente a todos los tejidos y células, lo que acabaría siendo un problema.

Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente cuando decimos que este tipo de alteración puede afectar a la salud?

Cuando la tensión es alta

En estos casos, debemos controlar el sodio, el consumo de comidas preparadas, el estrés y la falta de descanso entre otras cosas.

Las posibles consecuencias de tener la tensión alta son:

  • Riesgo de infarto o ictus: en los hipertensos, la sangre bombea a gran velocidad, ejerciendo una presión excesiva que acaba teniendo consecuencias.

    Una de ellas es el agrandamiento del corazón, que si no va acompañado de un aumento del riego sanguíneo (lo cual ocurre a menudo) puede provocar insuficiencia coronaria y angina de pecho.

    La tensión alta también va endureciendo las arterias, favoreciendo la acumulación de lípidos y provocando mayor riesgo de rotura de una arteria.

  • Retención de líquidos que dañe el riñón: la presión arterial elevada obliga a los riñones a hacer más esfuerzo para trabajar, y si los vasos sanguíneos están dañados, el cuerpo suele retener líquidos.

    Esto, además, hace que la tensión tienda a subir más, creando un círculo vicioso.

  • Daño en los ojos: si la tensión alta se mantiene durante largos períodos de tiempo podrían aparecer alteraciones en la retina porque las arterias de la zona pueden llegar a ensancharse.

    También podría haber una lesión hemorrágica en el nervio óptico, que podría diagnosticarse con un fondo de ojo.

  • Relación con la demencia senil: algunos estudios señalan la relación entre una tensión equilibrada y la salud del cerebro además de la del corazón.

    Según estos mismos estudios, las mujeres hipertensas tendrían una mayor probabilidad de sufrir deterioros en este sentido, mientras que en personas de edad avanzada sería la tensión baja la que podría provocar problemas.

Cuando la tensión es baja

Tensión alterada

En estos casos las consecuencias no son tan graves, y en algunos sentidos es algo que no viene mal, pero también puede conllevar ciertos riesgos para la salud y problemas asociados:

  • Cansancio, debilidad, excesivo sueño de día: muchas veces es difícil ver esta relación, pero si el cuerpo no mantiene el flujo sanguíneo adecuado podríamos notar debilidad, e incluso podría ser síntoma de insuficiencia cardíaca.

  • Mareos frecuentes, pérdidas del conocimiento: los mareos son muy habituales para quien tiene la tensión baja, por lo que hay que llevar cuidado con los movimientos bruscos (al levantarse, por ejemplo).

    Normalmente, el problema no debería ir más allá de un posible golpe, aunque si hubiera pérdidas de consciencia podría ser necesaria una transfusión si hubiera hemorragia interna.

Quizá saber las posibles consecuencias reales de sufrir estos problemas sea la mejor forma de concienciarnos para prevenirlos, ya que a veces nos perdemos en un “perjudicial para la salud” que hemos oído tantas veces que lo acabamos pasando por alto.

Los hábitos de vida y la práctica de deporte son factores fundamentales que pueden evitarnos problemas muy graves de este tipo.

Última actualización: 08/05/2014 a las 20:00

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

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