Sportadictos
Aviso legal | Cookies | Licencia | Contacto

Las diferencias entre el entrenamiento aeróbico y el anaeróbico

Aeróbico

Son dos términos muy repetidos en el mundo de la actividad física que dan lugar a dos formas distintas, pero complementarias, de entrenar. Es sencillamente la vía que nuestro metabolismo utiliza para obtener la energía ante un determinado esfuerzo. Depende fundamentalmente de la presencia o no del suficiente oxígeno, consecuencia de aplicar una intensidad mayor o menor. Por tanto debemos planificar y periodizar todos nuestros entrenamientos teniendo en cuenta estos dos conceptos para así obtener una serie de mejoras u otras a nivel fisiológico. Entrenemos más en profundidad en cada término.

Vía aeróbica

Dicho de forma sencilla la vía aeróbica es aquella que se da cuando respirando se cubren todas las necesidades de oxígeno en el organismo al iniciar el ejercicio físico. Los ejercicios que activan esta forma de obtener energía son de una intensidad media/baja y de larga duración. El entrenamiento aeróbico activa la quema de grasas e hidratos para obtener energía, en cuyo proceso es necesaria la presencia del oxígeno en último término. Se utiliza fundamentalmente para adelgazar y entrenar la resistencia extensiva que nos lleva a practicar ejercicio físico durante periodos de tiempo prolongados. Las máquinas de cardio son las más idóneas para esta vía.

Vía anaeróbica

Se trata de la obtención de energía a partir de elementos que no necesitan ser oxidados. Estas fuentes de energía inmediata son a rasgos generales el ATP, la PC (fosfocreatina) y la glucosa, en el correspondiente orden según se gaste el anterior. Los ejercicios predominantes en esta vía son de alta intensidad y poca duración como el Burpee, el HIIT, sprints, dominadas, etc. Los beneficios se producen tanto a nivel cardiorespiratorio como en el sistema músculoesquelético.

¿Qué entrenar?

Todo dependerá del objetivo que busques en tus entrenamientos aunque lo ideal es planificar una rutina donde aparezcan ambos tipos de esfuerzo para trabajar en conjunto. Una referencia muy clara que puedes aplicar en tus entrenamientos son los umbrales de ambas vías:

aerobico y anaerobico

  • El umbral anaeróbico. Es el punto en que tu cuerpo se encuentra en un equilibrio perfecto entre producción y eliminación del lactato. A partir de este umbral la acumulación del lactato se hace excesiva. Existen varios test para medir tu umbral anaeróbico en términos de frecuencia cardíaca aproximada, como por ejemplo el propio test de Burpee, aunque la mayor exactitud de este umbral la puedes conseguir mediante una prueba de esfuerzo. Te ahorrará tiempo y conseguirás un punto exacto del umbral anaeróbico.

  • El umbral aeróbico. Es el punto por debajo del cual apenas conseguirás mejoras en tu sistema cardíorespiratorio. Por tanto, es importante mantenerse por encima de él si nuestro entrenamiento es extensivo como una tirada larga cuando salimos a correr. Es fácil detectar este umbral con una prueba utilizada por la mayoría de los profesionales del ejercicio físico. Mientras estás aplicando una intensidad aeróbica intenta hablar. Aumenta el ritmo hasta que te cueste encadenar varias palabras seguidas en cuyo momento estarás por encima del umbral aeróbico.

Conocidas estas dos formas de entrenamiento basadas en procesos fisiológicos ya puedes elaborar una rutina que complemente ambos modos de ejercicio. Si a ello le sumas un entrenamiento de fuerza y una nutrición adecuada los resultados no tardarán en llegar.

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

Sigue leyendo