Sportadictos
Aviso legal | Cookies | Licencia | Contacto

¿Qué puede estar frenando tu metabolismo?

Metabolismo lento

Tener un ritmo metabólico equilibrado es una de las cosas que más pueden ayudarnos a sentirnos a gusto con nuestro cuerpo.

Cuando es lento, no sólo se engorda con mayor facilidad, sino que se presenta una tendencia al estreñimiento y a la mala circulación sanguínea, además de incrementarse el riesgo de infecciones (las defensas actúan más tarde y de forma más lenta).

También influye en las malas digestiones y en la acumulación de desechos y tóxicos, por lo que en muchos casos debemos tener en cuenta los factores que influyen para acelerarlo o, al menos, no frenarlo.

Conseguir un metabolismo equilibrado realmente no es tan difícil si adaptamos para ello los hábitos y el estilo de vida, principalmente con una alimentación que se adecúe a ellos, aunque el ejercicio físico también es muy recomendable.

Ya hemos comentado en alguna ocasión ciertos nutrientes que pueden ayudar a mantener el metabolismo activo, por ejemplo los de efecto termogénico, o la recomendación de hacer al menos cinco comidas al día, pero también hay alimentos y hábitos que tienen el efecto contrario, y evitarlos puede llegar a ser más importante todavía.

Metabolismo rápido

  • No beber agua suficiente: el agua, especialmente si es fría, puede llegar a incrementar el ritmo metabólico hasta en un 30% pasados unos diez minutos de haberla consumido, por lo que no tomarla en cantidad suficiente no es nada buena idea, entre otras cosas y sumando su efecto saciante, si se pretende adelgazar.

  • Excederse en carbohidratos refinados o azúcares: aunque normalmente se tienen muy en cuenta las grasas, abusar de este tipo de hidratos de carbono es un error, ya que normalmente no tardan demasiado en convertirse justo en eso, en grasas.

  • No hacer cinco o seis comidas al día: si se pasan muchas horas sin comer, lo normal (aunque hay excepciones) es que el cuerpo reduzca drásticamente el ritmo metabólico, poniéndose en modo de ahorro de energía y reduciendo la quema de grasas.

    Además, el hecho de digerir los nutrientes supone un gasto calórico, aunque hay que saber lo que comer en cada ocasión.

  • No tomar proteínas en el desayuno o cenar demasiado: se ha demostrado que incluir proteínas a primera hora es una buena ayuda para activar el metabolismo.

    Por otra parte, a última hora el metabolismo basal va disminuyendo al prepararse el cuerpo para el descanso, lo que provoca que no se quemen muchas calorías.

  • Dieta excesivamente hipocalórica: reducir en exceso la ingesta de calorías (entre 1000 y 1200 kcal) también puede hacer que el cuerpo se vuelva ahorrador y acabe gastando menos.

Muchas veces hacemos algo que no nos conviene en absoluto aunque incluso pueda suponernos mayor esfuerzo que no hacerlo por simple desconocimiento, por lo que estar informado es determinante.

Siguiendo estos consejos y desconfiando siempre de las recomendaciones extremas, cuidaremos la salud y facilitaremos el adelgazamiento si así lo deseamos.

Última actualización: 06/05/2014 a las 12:00

Pablo Pérez Grau

Foto Pablo Pérez Grau

Arquitecto recién licenciado. Amante del deporte en todas las formas posibles y casi obsesionado con la alimentación sana. Loco por la tecnología y por cualquier objeto trasteable.

Sigue leyendo