La sardina, pescado azul para proteger el corazón

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Comer sardina

En la búsqueda de una dieta saludable, es cada vez más importante el conocer una gran variedad de alimentos recomendables, así como sus propiedades, para poder aprovechar sus beneficios según nos convenga. En este caso hablaremos de la sardina, uno de los pescados azules con mayor cantidad de grasas beneficiosas para el organismo (de 8 a 10 gramos por cada 100 de porción comestible), por lo cual es muy recomendable para proteger de infartos, accidentes cerebrovasculares o ictus, aunque veremos que también es recomendable para evitar la artritis.

Cardiosaludable y para evitar la artritis

La sardina contiene una gran cantidad de ácidos grasos Omega 3. Según muchos estudios, con un consumo suficiente de este tipo de sustancia conseguiremos un aumento de los niveles de colesterol bueno (HDL), y una reducción del colesterol malo (LDL) y de los triglicéridos. Pero no sólo eso, sino que dificultan la formación de placas en el interior de los vasos sanguíneos, reduciendo la tensión arterial y fluidificando la sangre.

En cuanto a la artritis, estos ácidos grasos Omega 3 que abundan en la sardina también presentan ventajas. A partir de ellos, el organismo produce unas moléculas conocidas como prostraglandinas, compuestos químicos que impiden la producción de determinadas sustancias inflamatorias relacionadas con la artritis reumatoide. Por esto, podemos decir que la sardina es recomendable para reducir la inflamación y el dolor articular, en caso de que sea necesario.

Baja en calorías

Sardina saludable

Una buena medida para tomar este tipo de pescado, o cualquier otro pescado azul, es de dos a tres veces por semana (raciones de unos 150 gramos), haciendo un total de dos a tres gramos semanales de Omega 3. Hay que decir que la sardina es baja en calorías y rica en proteínas de alta calidad, con todos los aminoácidos esenciales, y muy fácil de digerir. También contiene vitaminas A, D, E y algunas del grupo B, y aporta fósforo, calcio, magnesio, hierro, yodo y cinc.

Como punto negativo, eso sí, debemos decir que las sardinas son ricas en purinas, por lo que es preferible evitarlas si se tiene alto el ácido úrico o gota. Tampoco es conveniente congelarlas, ya que por su alto contenido en grasa se modificarían sus cualidades organolépticas, su sabor y su textura.

Archivado en Ácidos, Calorías, Corazón, Grasas, Lesiones, Minerales, Omega 3, Vitaminas
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