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La fibra muscular y sus rutas metabólicas principales

Fibra muscular en detalle

La fibra muscular contiene orgánulos capaces de transformar los sustratos en alimento para que pueda contraerse; explico intentando sintetizar las diferentes vías por las que se puede obtener la energía suficiente para que los fascículos de fibras musculares puedan realizar su acción.

Si esto no ocurre o cuando se realiza un ejercicio intenso corto se puede producir un estrés metabólico muscular.

Él quiere seguir funcionando. Hay que cuidarlo porque necesita su energía. Esta energía que necesita, sobre todo en el ejercicio físico es administrada en forma de ATP. ¿Y ese ATP? Pues principalmente de la glucosa; viene de la glucosa que hay en glucemia (glucosa en sangre), así como del glucógeno (varias glucosas juntas que se dan la mano y luego se separan) almacenado en el tejido muscular.

Digamos que cuando se acaba la reserva de glucógeno muscular, exige a la sangre que le ceda glucosa de esa que transporta.

Para que no se produzca hipoglucemia el humilde hígado cede glucosa a la sangre. Pero llega un momento que al músculo no se le puede dar más y punto.

El músculo, egoísta, decide engañar a los ácidos grasos (que se encuentran durmiendo la siesta en “bloques de pisos” o triglicéridos) y comérselos poco a poco, sin darse cuenta que si se empacha de grasa hará daño al hígado.

Al iniciarse un ejercicio, bien es cierto que existe una fase en la que el músculo todavía no ha podido utilizar glucosa ni ácidos grasos libres.

  • Primero porque la reacción ante un estímulo puede ser tan rápida que al oxígeno (por cierto, lo presento, encargado de llevar a cabo la obtención de energía junto con glucosa o “el agua en las comidas”) no le ha dado tiempo a soltarse de la mioglobina muscular o de llegar por capilares y dar paso a energía necesaria para realizar la contracción.

  • O segundo, que a la glucosa no le ha dado tiempo a llegar para pasar revista y cumplir la función que le demanda el músculo. En esta situación, el músculo tampoco se quedará hambriento y utilizará al la molécula de la esquina, que le sirve de “aperitivo”. Es la famosa fosfocreatina (la creatina, la del suplemento, pero con un brazo más). El llamado metabolismo anaeróbico aláctico. Pero la acción de esta molécula es sólo para saciar el hambre del músculo hasta que entre la glucosa. Resumo el hambre voraz del músculo en dos partes.

Cuando devora con oxígeno y cuando lo hace sin él. Y cuando lo hace sin él, la glucosa le sabe a poco, le da poca energía pero rápida y le deja con hambre todavía y no se sacia.

Se le llama glucólisis anaerobia. Asociada a que se altere la respiración y el oxígeno, que llegue cada vez menos (sobre todo en un ejercicio de larga duración) y que al utilizar la glucólisis anaerobia aparezca un desequilibrio del pH o “grado de acidez” no es una vía metabólica eficaz para un período prolongado de trabajo.

En el momento que el músculo nota este cambio, se siente como cuando probamos un limón. Muy incómodo. Cuando devora con oxígeno consigue mucho ATP, más lentamente pero lo consigue.

Utiliza la glucólisis aerobia.

En definitiva, un músculo necesita glucosa y oxígeno para realizar trabajos cómodos en un tiempo prolongado.

Y si existe carencia de ellos, aparecerá la fatiga y una bajada de rendimiento deportivo muy acusada. Por ello, la alimentación es tan importante dependiendo del ejercicio físico que se va a realizar.

Última actualización: 12/02/2015 a las 21:03

Rubén Hernández

Foto Rubén Hernández

Farmacéutico comunitario, avanzado en farmacología y suplementación en el deporte. Optometrista en la visión deportiva y terapia visual. Un poco de divulgación concreta, veraz y original.

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