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¿Qué ocurre en nuestro músculo cuando entrenamos?

hipertrofia La fisiología es la disciplina encargada de explicar los fenómenos que suceden en nuestro organismo, tanto en situaciones de reposo como en contextos de entrenamiento. Uno de los objetivos más buscados en los gimnasios es la ganancia de masa muscular así como la obtención de fuerza en el ámbito deportivo. Pero, ¿realmente suceden las mismas adaptaciones en las dos formas de entrenamiento? Lo cierto es que no, por lo que hoy queremos explicarlos la diferencia entre hipertrofia y fuerza así como lo que sucede en el interior de nuestro músculo cuando lo estimulamos. Un dato interesante para saber distinguir qué deseamos desarrollar.

Hipertrofia sarcoplasmática

También es conocida como la hipertrofia estética.

En relación con su definición es aquella que provoca un incremento visual del volumen muscular pero sin un ascenso de la fuerza como tal.

Cuando sometemos al músculo a un entrenamiento específico de hipertrofia sacroplasmática se produce un aumento del plasma localizado entre las fibras musculares.

También se incrementa el número de proteínas no contráctiles en el citoplasma de las células, algo que no servirá de mucho en la producción de fuerza.

En definitiva, y dicho en otras palabras, estaremos provocando un hinchazón en el volumen muscular sin una funcionalidad clara.

Este tipo de hipertrofia serviría para aquellos que pretenden ensanchar sus músculos u obtener cierta masa muscular. Si eres deportista quizá te interese más el siguiente tipo de hipertrofia, pues la transferencia directa a tu disciplina será positiva, trabajando conjuntamente con la coordinación deportiva necesaria.

El método más utilizado para este tipo de entrenamiento es el de intensidades submáximas, con ejercicios analíticos y con periodos de descanso superiores a las 24 o 48 horas.

Hipertrofia miofibrilar

entrenamiento de fuerza

Podrás encontrarla también bajo el nombre de hipertrofia sarcomérica. El sarcómero es la unidad funcional que posibilita la contracción muscular, por lo tanto estaremos incidiendo sobre dicha estructura cuando entrenamos bajo el objetivo de hipertrofia miofibrilar.

Es la que más se utiliza en el rendimiento, sobre todo en deportes que implican potencia como el atletismo en sus distintas manifestaciones.

Cuando entrenamos este concepto estamos creando más proteínas contráctiles de actina y miosina, responsables a la hora de generar fuerza pura.

Las sensaciones son algo distintas a las del primer tipo, pues no crecerá tu músculo de forma descomunal pero sí serás capaz de levantar más peso y de producir más cantidad de fuerza.

El ejemplo más característico de la hipertrofia miofibrilar es el de fuerza máxima.

Las propiedades de esta metodología son: pocas repeticiones, elevada carga externa y amplio tiempo de recuperación.

Esto derivará en una mayor coordinación intramuscular e intermuscular además de un mayor reclutamiento de fibras por la mejora del sistema nervioso.

Si has entendido los dos tipos de hipertrofia anteriormente explicados comprenderás que no por tener más músculo se posee más fuerza.

Si practicas cualquier deporte en competición te aconsejo que entrenes más por la miofibrilar, aunque también es recomendable tratar con el otro tipo de hipertrofia para variar el entrenamiento.

Última actualización: 22/03/2015 a las 16:41

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

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