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¿Por qué no conseguimos el equilibro en Yoga?

Haciendo Yoga en las rocas de la playa

Nos consideramos atletas, sudamos la camiseta todos los días haciendo ejercicio, y somos los primeros que tenemos el valor de realizar el desafío de burpees.

Algunos de nosotros solemos practicar Yoga también, conocemos todas las posturas, sabemos las lesiones más comunes, pero nos falta algo importante: el equilibrio.

Muchas veces nos centramos en mejorar unos aspectos concretos de nuestra forma física y olvidamos otros igualmente determinantes.

Puedes ser el mejor de los deportistas, un gran aprendiz del Yoga y sentirte como un pececillo en el agua escuchando la mejor música para tu clase, pero sin el equilibrio adecuado, en Yoga no eres nadie.

Vamos a darte las 4 razones por las que no estás consiguiendo el objetivo completo.

Inestabilidad muscular

Aunque pienses que estás lo suficientemente fuerte, en muchas ocasiones olvidamos zonas musculares que solo pueden ser trabajadas mediante ejercicios de acondicionamiento general y propiocepción.

Por ejemplo, si levantas un pie sin conciencia muscular, lo más probable es que tu pes corporal haga doblar la única pierna de apoyo y la cadera.

En este caso, el glúteo medio y el tensor de la fascia son los músculos que necesitan fortalecerse en su parte externa para evitar una posible caída.

Estás bloqueado/a

Siguiendo con el tema de la estabilidad muscular, cuando nuestro apoyo es mínimo, como es el caso de una pierna, no debemos bloquear esa pierna de apoyo.

Puede parecer lo más apropiado para mantener esa pierna lo más recta posible, pero cuando la bloqueamos ya no estarán trabajando los músculos estabilizadores de la forma que queremos, y estarás dejando la tarea de la estabilización a tus huesos.

Es mejor dejar una pequeña curva en tu pierna de apoyo.

Haciendo Yoga en la montaña

Vas muy deprisa

El equilibrio no se debe ver como una actividad totalmente estática, sino como una forma de hacer fluir el cuerpo.

Cuando vemos a alguien en una postura de Yoga estático, esto no quiere decir que esa persona lleve así desde el inicio, sino que ha tenido que pasar por varios movimientos especiales para llegar a esa postura final.

Esa persona está concentrada en todos los músculos de su cuerpo y puede controlar el equilibrio de una forma magistral. Debemos pensar que la energía fluye por nuestro cuerpo desde nuestro cerebro hasta la zona de apoyo, y no apresurarse nunca para llegar a esa postura final que queremos conseguir.

No respiras

Nos debemos tomar el Yoga como una actividad totalmente natural, y en un día normal no dejamos de respirar así porque sí.

Normalmente, cuando vamos a realizar algún movimiento en el que debemos controlar todo solemos mantener la respiración. Es un error muy común.

Para notar todas las fluctuaciones de nuestro cuerpo, debemos dejar que el aire pase a través de él en su curso normal.

Esto animará a que nuestro sistema parasimpático se mantenga en calma y relajado.

Así que los mejores consejos para una clase de Yoga serían encontrar tus raíces (saber de qué apoyo te vas a valer), comenzar con lentitud y calmado/a, respirar profundamente durante todos los movimientos, y mantenerte atento en todo momento a las contracciones de tus músculos.

Cuando llegues a controlar todos estos aspectos, estarás listo/a para mantener el equilibrio apropiadamente como los mejores.

Última actualización: 15/03/2015 a las 18:02

JuanMi Guirado

Foto JuanMi Guirado

Performance Manager en Difoosion. Experto en marketing de afiliados, patrocinio y perfeccionamiento de medios. Ocho años de experiencia en el sector como redactor, formador y mánager de equipos. Mi perfil en LinkedIn

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