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Cómo la actitud después del ejercicio está arruinando tu dieta

Donut de chocolate y plátanos

No hay nada mejor para abrir el apetito que una buena sesión de entrenamiento intenso. Pero, ¿sudar como cerdos durante un rato haciendo ejercicio físico nos da derecho a comer lo que nos venga en gana? No, pero la gran mayoría de la gente que sigue una dieta y va al gimnasio, no se da cuenta de lo perjudicial que es dejarse llevar por los instintos después de entrenar y atacar tanto la despensa como el frigorífico de casa.

En un nuevo estudio realizado en los Estados Unidos y en Taiwán, los investigadores preguntaron a los estudiantes universitarios si se encontraban a dieta o si simplemente no miraban lo que comían.

Tras este primer sondeo, se le proporcionó a cada persona una bolsa de patatas fritas y se les instó a que la comieran antes o después del entrenamiento y mientras veían una película.

Sorprendentemente, el grupo de estudiantes que tomó más patatas fue el que estaba a dieta y el que decidió hacer ejercicio después de comer.

Engulleron el doble de calorías que las personas que no estaban a dieta, y tres veces más que los que estaban a dieta y no hacían ejercicio.

Algunos, durante el entrenamiento, no dejan de pensar en lo que van a comer después. Algunos no saben los alimentos prohibidos después de entrenar.

A primera vista, esto no parece tener sentido: las personas que hacían dieta en el estudio dijeron que se estaban ciñendo al número de calorías que debían tomar.

¿El problema? No somos tan buenos en adivinar cuántas calorías quemamos haciendo un determinado tipo de ejercicio. Para poneros un ejemplo claro, recorriendo unos 5 km corriendo a un ritmo de 5 minutos el km, quemaremos cerca de 300 kcal., que es lo mismo que aporta un donut relleno.

La gente subestima la cantidad de calorías que comen en un 40% si tienen sobrepeso y en un 20% si están en un peso normal.

Pero los científicos encargados del estudio añadieron que, la cantidad que come la gente después de entrenar está influenciada por la actitud.

Cambiar la mentalidad podría ser la solución. Sin embargo, en el estudio, los individuos que estaban llevando a cabo una dieta por diversión, comieron significativamente menos patatas fritas que los que dijeron que el entrenamiento fue muy duro.

Llegamos a una conclusión, y es que debemos dejar de usar la comida como recompensa al ejercicio físico realizado.

Más que una recompensa al fin y al cabo sería un castigo para nuestro cuerpo. Recompensarte con alimentos es un hábito peligroso, por lo que tendremos que cuidar estos momentos y fijarnos en aquellos alimentos apropiados para el post entrenamiento.

Última actualización: 28/05/2015 a las 14:02

JuanMi Guirado

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Performance Manager en Difoosion. Experto en marketing de afiliados, patrocinio y perfeccionamiento de medios. Ocho años de experiencia en el sector como redactor, formador y mánager de equipos. Mi perfil en LinkedIn

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