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El ejercicio físico y la osteoartritis de rodilla, ¿cómo influye?

dolor de rodilla Conocemos los efectos positivos del ejercicio físico sobre infinidad de parámetros del organismo cuando uno está sano, pero también sobre determinadas patologías como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Si nos adentramos más en dolencias óseas y articulares encontramos también consecuencias positivas de la práctica regular de actividad física, y hoy queremos hablar específicamente de una de las patologías más comunes: la osteoartritis de rodilla. Una articulación dañada por los años o por malos hábitos biomecánicos, pero que en cualquier caso puede reducirse gracias a las conclusiones desprendidas de un estudio reciente publicado este mismo año.

La osteoartritis en general, y de la articulación de la rótula en particular, se caracteriza por limitar una gran cantidad de actividades de la vida diaria tales como caminar, sentarse, levantarse, agacharse y un largo etcétera. Los fármacos constituyen una solución temporal al dolor pero otros métodos con el ejercicio físico conllevan mejoras sustanciales en la calidad de vida, como queda demostrado en el estudio referido anteriormente.

El estudio

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El objetivo de la investigación era demostrar los efectos de la actividad física a corto y largo plazo frente a los tradicionales métodos para la osteoartritis de rodilla. Para ello elaboraron un protocolo de 12 meses con más de 50 pacientes, quienes fueron divididos en dos grupos:

  • Grupo 1. Pacientes que recibían un programa de ejercicio físico en combinación con antiinflamatorios no esteroideos y junto con 10 sesiones de acupuntura y fisioterapia.

  • Grupo 2. Pacientes que recibían el mismo tratamiento sin el ejercicio físico.

¿Qué ejercicios componían el programa para el grupo de actividad física? Se combinaban entrenamientos aeróbicos y anaeróbicos con 3 ejercicios de flexibilidad y 3 ejercicios de fortalecimiento muscular en grupos protectores de la rodilla como son el cuádriceps, isquiotibiales y gemelos. Para los ejercicios de flexibilidad se les obligaba a mantener el estiramiento unos 15 segundos en un total de 4 repeticiones, y los ejercicios de fuerza se componían de 4 series de 10 repeticiones y entre 1 y 3 minutos de descanso entre ellas.

Conclusiones y beneficios

Tras una serie de mediciones para observar las mejoras en cada grupo las conclusiones fueron claras: aquellos que incorporaban ejercicio en el programa lograban mejorar el dolor, la disfuncionalidad, la marcha y otros gestos como el de levantarse o sentarse de la silla. La calidad de vida, en consecuencia, se vio altamente mejorada tras la aplicación del protocolo descrito anteriormente.

Por lo tanto queda evidenciada otra mejora más en cuanto al ejercicio físico se refiere en patologías tan importantes como es la osteoartritis de la rodilla. El programa de entrenamiento propuesto podría ser eficaz en la mayoría de los casos aunque recordamos que siempre debe existir el principio de individualización en el entrenamiento, más aún cuando trabajamos con poblaciones comprometidas.

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

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