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¿Se debe apoyar la espalda en los ejercicios de fuerza?

press de hombros La columna vertebral es una estructura que se ve involucrada en gran parte de los ejercicios que se realizan en las salas de musculación, además de los entrenamientos deportivos llevados a cabo. En muchas de las posiciones nos asalta la duda de si es mejor apoyar la espalda en un banco o pared frente a mantenerla en una posición natural sin un punto de apoyo externo. Queremos resolveros esta duda con una breve explicación de qué sucede en cada caso para que podáis decidir qué posición es la idónea para vuestro objetivo.

Cuando entrenamos una determinada manifestación de la fuerza, como puede ser la hipertrofia común, no estamos generando adaptaciones única y exclusivamente en el músculo activado. Otras estructuras trabajan de forma sinergista con una función estabilizadora, siendo precisamente estos músculos los que intervienen en el mantenimiento de la postura a lo largo del día. Cuando ello sucede estamos dándole funcionalidad al entrenamiento, un concepto que en muchas ocasiones se sustituye en beneficio de los resultados estéticos.

Pero entonces, ¿es aconsejable apoyar la espalda? Lo cierto es que no existe una respuesta rotunda, todo dependerá del objetivo y de cuestiones anatómicas individuales. Pongamos, a modo de ejemplo, el ejercicio de press de hombros. En él podemos ejecutar el movimiento apoyando la totalidad de la espalda sobre un banco o simplemente realizarlo sobre un extremo del mismo sin apoyo e, incluso, sentado en fitball.

ejercicio para hombros

Lo recomendable es escoger la primera opción (apoyado sobre banco) cuando trabajamos con poblaciones de cierto riesgo de lesión en zonas dorsales, como pudiera ser los adultos mayores o personas con patologías severas en la columna. En este caso debemos fijar todo lo posible la espalda para evitar riesgos innecesarios. También será necesario apoyar la espalda, en este y otros ejercicios, cuando el método de fuerza conlleve movilizar cargas elevadas como es el caso de la fuerza máxima.

Para el segundo caso, el de no apoyar la espalda, podríamos decir que es el recomendado generalmente para el resto de entrenamientos. De esta manera, y coincidiendo con lo descrito anteriormente, los músculos estabilizadores dorsales trabajarán conjuntamente para mantener una posición natural de la espalda durante la ejecución de los movimientos de fuerza. Cuando eliminemos la carga y nos encontremos ante situaciones diarias, nuestros estabilizadores estarán mejor preparados para hacer frente a situaciones que los requieren.

Independientemente del apoyo de la espalda es requisito indispensable en toda planificación la incorporación de ejercicios específicos para el fortalecimiento del core. En este caso los músculos estabilizadores de los que hemos hablado no actuarán en segundo plano sino que serán los protagonistas del ejercicio que realicemos. Una buena salud muscular también conlleva el trabajo de músculos más pequeños que no destacan por su estética.

Última actualización: 4 de June, 2015

Javier Felipe López

Foto Javier Felipe López

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entrenador personal, preparador físico y miembro de la familia Difoosion. Creyente del ejercicio como medio para mejorar la calidad de vida. Consultas y planes de entrenamiento personalizados a través de javier.felipe@sportadictos.com

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