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¡No bebas tanto agua! Las consecuencias podrían ser negativas

Chica bebiendo tras sesión de carrera

Durante años nos han dicho, por activa y por pasiva, eso de beber 8 vasos de agua cada día o 2 litros en total.

Esa recomendación no era del todo acertada. Se originó en 1945, en el periódico Food and Nutrition Board, donde se decía que los humanos requerían de 2,5 litros de agua al día.

Sin embargo, este diario también incluía en esta cantidad los líquidos que consumíamos con cada comida, contenidos en cada alimento (vegetales, frutas, sopas, zumos, cerveza, etc.).

Y eso, teniendo en cuenta que la correcta hidratación es esencial para el rendimiento deportivo, pero pasarse son palabras mayores.

Por alguna razón, la segunda parte del mensaje se pasó por alto, mientras la parte de “beber más agua” llegó a todas las bocas y oídos de la gran mayoría de la población.

Como resultado, los expertos temen ahora que nos hayamos concentrado en mantenernos hidratados con el consumo de agua a unos extremos que amenazan la vida humana.

Algunas aplicaciones te ayudan a mantener estas cantidades a raya, pero no nos fiemos de la tecnología tan pronto.

No estoy diciendo que la deshidratación no sea peligrosa, no. Si tu cuerpo pierde más fluidos de los que ingieres, serás más propenso/a a sufrir los efectos de la deshidratación (dolor de cabeza, flojera).

Esto es el caso de una persona corredora que no ingiere lo suficiente. Si el estado de deshidratación llega a un extremo, tu presión sanguínea puede caer empicado y el ritmo de tu corazón acelerarse.

La mayoría de veces, si bebes cuando estás sediento/a, no habrá necesidad de pensar en que nos puede pasar algo malo. No vale solo con inflarse de agua después de la carrera.

El origen de un mito

Chica bebiendo agua en un descanso A partir de los años 70, cuando este “mito” fue difundido, la población en general y los atletas en particular comenzaron a estar preocupados por correr sin llevar una botella o algo que les hidratara en el momento. Por lo que algunos/as sucumbían en un estado de sobrehidratación, el opuesto a la falta de líquidos en el cuerpo. Y estamos hablando tanto de agua como de bebidas deportivas, esas que tienen sus efectos negativos.

Cuando bebemos en exceso, la cantidad de agua en el cuerpo aumenta mientras que el sodio en sangre se reduce drásticamente.

Los riñones se encargan de controlar el equilibrio realizando su función de excreción del agua en exceso. Pero, si tomamos demasiado líquido y muy rápidamente, los riñones no podrán con todo, y las concentraciones de sodio en tu sangre se verán reducidas hasta niveles críticos.

Incluso si hablamos de bebidas deportivas, que contienen mucho sodio, no son capaces de dispensar el suficiente para mantener ese equilibrio que los riñones intentan conseguir.

Por sí misma, la sobrehidratación no es necesariamente una cuestión de vida o muerte. Los primeros síntomas pueden ser: náuseas, desorientación, seguidos de dolores leves de cabeza, pero no es parecido a cuando estamos deshidratados.

Sin embargo, si la sobrehidratación ocurre mientras estamos entrenando, puede generar una espiral peligrosa llamada hiponatremia asociada al ejercicio (EAH).

Cuando esto sucede, las células del cerebro se hinchan, lo que puede causar inconscientemente un desmayo o incluso la muerte.

Una visión actual

Suministros de agua en carrera En los años que corren, ha habido un pico alto de fallecimientos relacionados con el EAH entre los corredores de maratón, jugadores de fútbol y otros atletas. Estas muertes se podían haber evitado perfectamente. Sobre todo, eran personas que estaban en condiciones totalmente saludables, pero bebían en exceso tratando de prevenir la deshidratación, lo que supuso un problema mayor sin esperarlo.

Así que sabemos que este es el momento de cambiar, de transmitir un mensaje a todo el pueblo deportista y no deportista sobre cuánta cantidad de agua deben beber (sobre todo antes, durante y después del ejercicio físico).

La prescripción es en realidad muy simple: beber cuando estamos sedientos, es decir, cuando el cuerpo, a nivel psicológico, nos pide agua.

Escucha a tu cuerpo, la idea de asociar que estás sediento a estar deshidratado es un mito, al igual que evitar la deshidratación bebiendo grandes cantidades de agua únicamente antes de salir a correr.

No es un drama sentir que estás sediento/a en algunos momentos del ejercicio, si sabes que en unos minutos vas a poder beber algo.

Última actualización: 12/11/2015 a las 10:03

JuanMi Guirado

Foto JuanMi Guirado

Performance Manager en Difoosion. Experto en marketing de afiliados, patrocinio y perfeccionamiento de medios. Ocho años de experiencia en el sector como redactor, formador y mánager de equipos. Mi perfil en LinkedIn

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