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¿Qué causa y cómo puedo prevenir las crisis asmáticas asociadas al ejercicio?

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El asma es una enfermedad que afecta al sistema respiratorio produciendo una inflamación crónica de la vía aérea. El origen de dicha enfermedad es bastante complejo y sus síntomas son heterogéneos y variables en el tiempo. Fundamentalmente, se caracteriza por una obstrucción reversible e intermitente de las vías respiratorias debido a un incremento de la actividad broncoconstrictora de éstas, asociado a un aumento de secreción de mucosidad y a la presencia de edema que se producen como consecuencia de la inflamación que acompaña a este proceso.

El asma se manifiesta en respuesta a múltiples estímulos desencadenantes que pueden ser endógenos (de la propia persona) o exógenos (del ambiente) y que en cualquier caso, producen una sobreestimulación de la musculatura lisa del árbol bronquial (vías respiratorias inferiores) que tiene como consecuencia final la inflamación y la broncoconstricción de éste.

Entre los estímulos desencadenantes exógenos estarían entre otros, el frío, la humedad, el estrés emocional, enfermedades tales como un resfriado o el ejercicio físico, este último será sobre el que nos vamos a centrar a continuación.

¿Por qué se producen crisis asmáticas durante el ejercicio?

El asma desencadenado por el ejercicio, es típico y frecuente en la mayoría de las personas que sufren esta enfermedad, sobre todo en niños, e incluso no es raro que ésta sea su forma de debut. Simplificando el proceso, cuando llevamos a cabo un esfuerzo físico (al igual que cuando nos exponemos a alguna otra situación estresante), nuestro organismo va a liberar una serie de sustancias (como puede ser la adrenalina) que nos ayudan a afrontar este tipo de situaciones. En individuos con asma, debido a su hiperreactividad bronquial, estas sustancias son capaces de desencadenar una crisis, cosa que no ocurre en individuos normales.

Además, se suma a lo anterior, que la aparición de las crisis asmáticas se favorecen o pueden agravarse, aún más, cuando el ambiente en el que practicamos deporte no es el adecuado, bien por la calidad del aire inspirado (contaminación, polen…) o porque las condiciones ambientales no son las más propicias (frío, excesiva humedad o ambiente muy seco), ya que el sistema respiratorio de estas personas suele estar asociado a una mayor hipersensibilidad (las vías aéreas se enfrían y se resecan con mayor facilidad) e hiperreactividad inmunoalérgica.

Por todo lo anterior que hemos dicho, y según se ha podido comprobar en diversos estudios, los deportes de resistencia tales como el jogging, runnig, ciclismo… son los que más a menudo van a ser responsables de las crisis asmáticas inducidas por el ejercicio (aunque como ya hemos visto, es algo multifactorial, ya que también depende en gran medida del ambiente).

¿Cómo prevenir las crisis?

Algunas de las medidas que podemos adoptar para disminuir el número de crisis durante la realización de actividad física, son:

  • Realizar previamente un correcto calentamiento, de esta forma damos tiempo a nuestro organismo para adaptarse y cuando comenzamos el ejercicio propiamente dicho, tengamos las vías aéreas abiertas lo máximo posible y el mayor número de bronquiolos y alveolos (divertículos terminales de las vías respiratorias) reclutados para llevar a cabo el intercambio gaseoso sin que se colapsen.

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  • Es conveniente realizar una actividad física adaptada a nuestras capacidades físicas y psicológicas, y además llevarla a cabo de forma progresiva, subiendo la intensidad poco a poco. El objetivo, al igual que antes es por un lado dar tiempo de adaptación a nuestro cuerpo, y por otro no sobrepasar los límites de estrés, por encima de los que no seríamos capaces de afrontar con seguridad dicha actividad sin que se produjese una crisis.

  • Debemos adaptarnos al ambiente que nos rodea, de forma que usaremos una vestimenta adecuada no sólo a la actividad que vamos a llevar a cabo, sino también al ambiente, de forma que si hace frío podemos usar gorro, guantes… que nos ayude a no inhalar mucho aire frío que seque e hipersensibilice más aún nuestras vías respiratorias. Igualmente si hace mucho calor, sería conveniente hidratarnos bien y tomar otras medidas conductuales cómo evitar las horas de calor extrema para realizar deporte.

  • Por último, es básico consultar con nuestro médico antes de realizar cualquier deporte que nos pudiera suponer la aparición de una crisis, sobre cuál sería la actividad física más apropiada para nosotros, así como si debemos usar algún de broncodilatador antes, durante, o en caso de sufrir alguna agudización durante la práctica de ésta. Por su puesto, también es sumamente importante llevar un control y tratamiento correcto del asma.

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Así pues, como hemos visto, sólo hay que ser conscientes de la enfermedad que tenemos y emplear un poco nuestro sentido común para prevenir gran parte de las crisis asmáticas. De forma que estas medidas tan sencillas nos pueden ahorrar más de un mal rato e incluso, en según qué casos, nos pueden llegar a salvar la vida.

Última actualización: 14 de April, 2016

Luis Manuel Sanchís

Foto Luis Manuel Sanchís

Médico de profesión y licenciado en biología. Apasionado de la salud y el deporte. Me considero un tipo familiar y amigable. Disfruto con todo lo que hago y me encantan los retos como éste en el que me embarco de colaborar y formar parte de sporadictos.

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